viernes, julio 19, 2024
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Zona Franca: Un alivio para El Seibo

EL SEIBO. La región Este, aunque es la puerta del turismo caribeño, tiene 15 de cada 100 personas que viven en estado de pobreza, y 2.3 vivían en pobreza extrema, según un boletín de estadísticas del Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo (MEPyD). En El Seibo, por ejemplo, la pobreza y el desempleo es uno de los mayores inconvenientes, pues el 68.9% es pobre y el 55.4% está desempleado.

En este contexto, el Parque de Zona Franca de este pueblo juega un rol importante que lidia con esta situación, a pesar de sus condiciones actuales. Todo esto, en momentos en que el presiente Luis Abinader reafirma su compromiso con el impulso de estos parques, y se empiezan a ver muestras de interés en esa dirección.

Desde la primera visita de este semanario, cuando la zona franca lucía mucho más abandonada, se han realizado poda de árboles y pintura en la pared perimetral.

La institución a cargo de la zona es el Centro de Desarrollo y Competitividad Industrial (Proindustria). Dicho parque se fundó hace más de 20 años, y en la actualidad cuenta con dos empresas dentro. Solo tiene un pabellón activo, de tres, y aquí se ubica RMG, una empresa con 86 empleados, pero que previo a la pandemia de la covid-19 tenía 116.

Entre estos empleados destacan hombres y mujeres de edades entre los 25 a 51 años, y de acuerdo a la gerencia el salario es de alrededor de 11 mil pesos mensuales. Solo hay ocho hombres; el resto son mujeres y se desempeñan en tres líneas de producción, que son recibo, ejecución y embarque.

Según datos gerenciales, aquí los más jóvenes están estudiando, la mayoría terminó el bachiller, y hay algunas que estudian magisterio, otras terminaron su carrera y se marcharon; estudiaron y poco a poco fueron progresando.

FUNCIONAMIENTO

Reciben desde Puerto Rico, donde está la matriz de la empresa, la misma cantidad de telas que exportan en interiores de mujeres que es el tipo de costuras en que se especializan. Y el 100% de lo que se produce, que es alrededor de tres mil unidades de estilos a la semana, va directamente hacia allá.

A pesar de tener un gasto semanal de unos 250 mil pesos, llegando casi al millón mensual, la gerencia aseguró que no reciben ningún tipo de incentivo del Gobierno. Los gastos se dividen en mantenimiento, seguridad social, nómina, energía eléctrica y otros.

Edgar Vega, quien es el gerente en una de las naves en funcionamiento dentro de la zona, explicó que ellos reciben los cortes, luego se ensambla y después los envían al exterior, a países como España, Inglaterra, Estados Unidos, Arabia Saudita y un cliente en Dubai.

“Aquí no se vende nada, aunque podríamos vender un 35%, pero todo lo que se hace ya está vendido. Tenemos un mercado establecido. No obstante, la pandemia redujo las ventas. El mercado no está muy estable, debemos asegurar los costos. Lo mismo estamos bien, y de momento no. Estamos trabajando con cautela para poder mantenernos”, subrayó.

En cuento a la exportación e importación, detalló que “por lo menos la mitad, o la gran mitad de lo que recibimos, se va inmediatamente”.

SITUACIÓN

Las condiciones del edificio del Parque Zona Franca en esta localidad, durante años han evidenciado un marcado deterioro. Sus viejas instalaciones, el descuido de las áreas verdes y las filtraciones son características del lugar, sin embargo continúa siendo una fuente de trabajo importante para la comunidad.

Serios inconvenientes de mantenimiento, falta de agua y de iluminación que acarrean años. Carecen de seguridad a lo interior de la zona y una persona permanente en la entrada del lugar. Además, una verja perimetral y un constante acondicionamiento del parque, porque al ser un área de mucha humedad las filtraciones son asiduas.

En este sentido, Vega indicó que han tenido que afrontar muchas situaciones difíciles a nivel de estructura y mantenimiento, desde aguas residuales corriendo en las áreas frontales por las que tuvieron cerca de dos años lidiando con el problema, hasta equipos importantes dañados.

“Hemos pasado ‘el Niágara en bicicleta’. El mantenimiento del edificio ha sido desastroso. El tanque de agua se pudrió y la bomba se dañó. Los últimos 10 años han sido difíciles, y no nos hemos ido porque yo tenía muchas conexiones en otros lados, pero producimos un promedio de tres mil unidades”, dijo.

Señaló que aunque están empezando a mejorar las cosas con la administración estatal actual, la dejadez permaneció por años y que de tener algún incentivo y más atención, mejorarían las condiciones. “El Gobierno en asuntos de facilidades no ayuda mucho, los grandes problemas que tuvimos como el de aguas negras, lo hemos tenido que resolver nosotros, y hasta ahora se resuelve lo del agua potable”, apuntó.

Entrada al Parque Zona Franca de El Seibo

Entiende que para el posicionamiento de pequeñas empresas locales en la zona, habría que existir intención y ayuda gubernamental. “Ayudaría al nivel de vida de muchas personas, pero tendría que haber un buen incentivo del Gobierno y quizás así pondrían mayor atención a las condiciones que hay aquí en la zona”.

Reconoce que quizás el sueldo no sea “la gran cosa”, pero que de dichos empleos surgen indirectos como puestos de comida, porque la mayoría sale a comprar comida. Sobre la empleomanía que se genera, y el crecimiento de los empleados, aseguró que “muchos han hecho su casa trabajando aquí”.

UN TRABAJO FIJO Y ESTABLE

Margarita Peguero y José Mercedes, son dos trabajadores que tienen más de una década laborando aquí, y sostuvieron que este empleo les ha beneficiado enormemente, debido a que en esta demarcación “no hay fuentes de trabajo” y esta es una de las más estables en esta localidad. Peguero labora en el área de embarque y Mercedes en almacén.

Del salario de esta mujer, dependen su nieto, su nuera y su hijo, pues ellos se quedaron sin trabajo por motivo de la pandemia, siendo este el único trabajo de la casa que permaneció y del cual se sustentan todos. Aunque Mercedes ha durado en su puesto desde el inicio, Peguero ha ido escalando.

Ella es bachiller y aprendió el oficio en la zona porque tuvo una compañera que la enseñó. “Y trabajaba en otra nave, pero luego al gerente le gustó mi trabajo y me llamó. La zona es una de las empresas que más ha beneficiado familias, porque ahora mismo todo es por cuña, y aquí no, si trabajas bien, te dan el empleo”, afirmó Peguero.

Jeni Polanco
Jeni Polanco
Periodista egresada de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), con Diplomado en Periodismo de Investigación. Locutora y conductora de TV.