¿Qué son las plantas epífitas y cómo emplearlas en el jardín?

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PUNTA CANA. Las plantas epífitas no necesitan sustrato para poder vivir. Se trata de plantas que se desarrollan sobre otros vegetales y han evolucionado para captar agua y nutrientes de su entorno, gracias a la lluvia, la humedad ambiental o la pequeña cantidad de tierra y restos orgánicos que puedan obtener de las plantas en las que enraízan.

Cualquier soporte que conserve una humedad persistente es un buen candidato para el progreso de este tipo. Esa es una de las bases más fáciles de trabajar en nuestra área son los troncos de alcornoque (Quercus suber), que, gracias al corcho de su corteza, fomenta el establecimiento de cualquier especie epífita.

Las plantas epífitas se distinguen de especies parásitas como el muérdago (Viscum álbum), en que ‘tan solo’ se valen de las otras plantas como soporte físico, y no necesariamente afectan negativamente al huésped. Se benefician de las estructuras vegetales para obtener más luminosidad o humedad sin la inversión de tiempo y energía necesaria para formar troncos o ramas.

En principio las plantas epífitas no causan daños en el hospedador, pero en ocasiones, una agrupación elevada de epífitas puede provocar roturas de ramas en la planta hospedadora, debido al gran peso que pueden alcanzar estas comunidades una vez saturadas de agua.

La base para las plantas epífitas es otra especie vegetal, así que no hay por qué inquietarse por el sustrato común, pero sí por intentar proveer un sostén esponjoso con gran capacidad de humedecimiento. Habitualmente se aplican bases de musgo para garantizar una saturación de agua lo más constante posible.

Además, a la mayoría les favorecerá una posición luminosa sin sol directo y manteniendo la mayor humedad ambiental posible.