¿Y quién puede resarcir tanto dolor?

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Desde aquel fatídico día en que una explosión estremeció al pueblo de San Cristóbal, un inmenso dolor se ha quedado en el corazón de los habitantes de la República Dominicana, y aunque otros eventos se han verificado en nuestro medio, como ha sido el paso de la tormenta Franklin, la angustia se mantiene, especialmente en aquellas familias que tienen hijos, hermanos, padres, tíos y otros, debatiéndose entre la vida y la muerte, luchando por sus vidas aún cuando tienen un porcentaje importante de sus cuerpos quemados.

El dolor es fuerte, es inmenso. Más fuerte aún es el dolor para aquellas familias que perdieron miembros en aquel 14 de agosto. Hijos han quedado huérfanos, otros han perdido hermanos, esposos o esposas, bebés recién nacidos. Otros perdieron esposa e hija…en fin, el drama humano es tremendo y no hay palabras para describir cómo pueden sentirse esas familias.

Aunque el daño generado por aquel oscuro hecho es de cientos de millones de pesos, el daño humano es mucho mayor y lo peor de todo es que no se puede resarcir con palabras, ni con dinero, misas y viajes del presidente de la República. No se puede resarcir tanto dolor siquiera con la reconstrucción de las casas y los establecimientos comerciales destruidos por la explosión.

Nada, absolutamente nada devolverá las mal contadas 33 víctimas de que se habla hubo en ese nebuloso hecho. Lo único que puede aliviar un poco el dolor que queda en los familiares de las víctimas, en los quemados internos en el hospital es que se pueda saber y no muy dilatado, qué pasó ahí. Ese hecho no puede quedarse impune.

El Ministerio Público ha dicho que contra Vidal Plast “tiene evidencias que comprometen la responsabilidad penal de responsables que, con sus acciones, causaron la muerte a decenas de personas y provocaron pérdidas millonarias”, ha expresado en un comunicado. Lo que sí queremos y demandamos es que Vidal Plast o sea quien sea que por negligencia o por abuso provocara ese desastre, pague ejemplarmente.

Creo que este es el sentir de todos los dominicanos a los que nos duele la vida de nuestros hermanos. Una justicia tardía es denegación de justicia, por lo tanto, las autoridades deben agilizar ya las investigaciones para que los culpables paguen por tantos sueños truncados.