Pluma del Este 

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Cuando la otredad no importa 

Elisa Mercedes 

“Dolor ajeno no quita sueño”. Cuántas veces hemos escuchado o leído esta expresión popular muy socorrida por nuestros pueblos para manifestar la indolencia de unos frente a la triste o nefasta realidad de otros.  

Recientemente, y tristemente la población dominicana doliente, tuvo que sufrir al ver a una joven mujer arrodillándose, llorando, implorando y protestando, llena de impotencia porque todavía, a más seis meses después de haber realizado su trabajo en el X Censo Nacional de Población y Vivienda, realizado el año pasado, no ha recibido el pago correspondiente por su servicio. 

“Injusticia” es poco para calificar el drama que viven centenares de personas que todavía no han cobrado el pago correspondiente por el trabajo realizado. Lo más triste y descarnado fue leer el comunicado enviado por la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE) anunciando como un logro que ya se le haya pagado al 99% de quienes brindaron sus servicios como técnicos o empadronadores durante la referida jornada laboral.  

Entendemos que logro es que se les haya pagado a todos, no a una parte, pues mientras siga faltando una sola persona por recibir su pago, no puede exhibirse esto como un logro. Se supone que el dinero para pagarles a todos fue previamente planificado.  

Es penoso que el sudor ajeno no importe, que tampoco se le dé importancia a los compromisos que asumieron estas personas para poder hacer ese trabajo cumpliendo con las exigencias de la ONE. En algunos casos, tomaron dinero prestado para pagar pasajes, comprar alimentos y garantizar cumplir con la agenda trazada, con tal de recibir al final, el pago prometido. 

Por el perfil requerido para la contratación del personal que laboró en el censo, se debe partir de que estas personas se hallaban sin un empleo fijo, por lo que aplicaron para poder tener un respiro económico, en su desesperante condición de desempleados, algo que, a la postre, no consiguieron. O como bien dice nuestra gente “al final fue más la sal que el chivo”. 

Esta mala práctica de poner a la gente a trabajar y después ponerle a “pasar trabajo” para poder conseguir su pago, el Estado dominicano, a través de instituciones como la ONE, debe descontinuarla.