Prolongada luna de miel

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HIGÜEY. La gestión presidencial de Luis Abinader llega hoy a su primer año con un camino prácticamente despejado en términos de oposición política, la cual ha jugado un pobre papel en esa dirección, distinto a como ocurrió con pasadas administraciones. La luna de miel con este gobierno se prolongó por 365 días, rompiendo así los tradicionales tres meses que los partidos contrarios daban siempre a los gobernantes para comenzar a atacar sus puntos débiles.

El Partido de la Liberación Dominicana (PLD), el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), Fuerza del Pueblo (FP) y el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) han hecho algunos pronunciamientos en contra de las ejecutorias del Gobierno, pero han sido tímidos, en términos generales.

En el caso específico de los legisladores de oposición, los mismos se han permitido guardar silencio en temas de interés nacional y solo algunos han hecho frente a asuntos puntuales, como la compra de vacunas, el desempleo, la crisis sanitaria, así como también ante el alza de la canasta familiar y la aprobación del Código Penal.

A los seis meses de iniciado este gobierno, ciertos sectores de la oposición todavía pensaban que era muy temprano para evaluar la gestión del jefe de Estado. Sin embargo, en otros países en este período la oposición empieza a calificar como válidos o cuestionables los trabajos del gobierno.

Un ejemplo de esto, fueron las declaraciones del diputado del Distrito Nacional por Alianza País, Horacio Rodríguez, quien en febrero de este año expresó a un medio de comunicación que “aún es muy temprano para otorgar una calificación sobresaliente al Gobierno”.

Por otro lado, antes de cumplirse este primer año de gobierno varios sectores ya han hablado de una posible reelección. Incluso algunos dirigentes políticos han pensado en quién podría ser el próximo presidente de la República, lo que pudiera darse a entender que importa más quien esté gobernando, que hacer una oposición constructiva y crítica que permita mejorar los programas de acción del Gobierno. Esto, sin dejar de aspirar o hacer campaña política para sí mismo parte de dirigentes de distintos partidos.

GRUPOS SOCIALES

No obstante, diferentes sectores sociales motivados por acciones concretas y distintas sí han hecho frente a lo que entienden como desaciertos de este gobierno. La primera manifestación de este tipo fue en octubre de 2020, dos meses después de Abinader asumir el poder, cuando el movimiento Generación Servidores convocó a una manifestación en la Plaza de la Bandera, para reclamar el retiro del Congreso Nacional del proyecto de Presupuesto General del Estado, que buscaba aplicar nuevos gravámenes para hacerle frente a la crisis económica provocada por el covid-19.

En esa ocasión, Generación Servidores encontró poco respaldo partidista. El PLD consideró que no era pertinente la protesta, y que tampoco era prudente presentar un proyecto de presupuesto con reforma tributaria.

Las críticas la Fuerza del Pueblo también se elevaron cuando el titular de la Secretaría de Asuntos Labores de esta agrupación, Domingo Jiménez, aseguró que el Gobierno con sus planes afectaría a la familia trabajadora en medio de la grave crisis que vive el país por la pandemia, pero los demás partidos guardaron silencio.

El Movimiento Trabajadores Unidos también se sumó a esas protestas en contra de las intenciones del Gobierno de introducir nuevos impuestos en el Presupuesto Nacional, pero esta vez las exigencias eran en rechazo a las intenciones de establecer nuevos impuestos a los servicios digitales, al salario de Navidad, al uso de tarjetas de débito y crédito en monedas extranjeras, entre otros gravámenes.

La eliminación del toque de queda o flexibilizar los horarios también levantaron una campaña en contra del Gobierno. Estas protestas fueron primero hechas a través de las redes sociales. Luego vino el anuncio de la concentración en la Plaza de la Bandera, lo que obligó al presidente Luis Abinader a anunciar una desescalada gradual del toque de queda en tres fases.

El Movimiento Trabajadores Unidos reclamó las intenciones del Gobierno de introducir impuestos al salario de Navidad y otros temas.

SIN CONTRAPESO

La economía dominicana, de acuerdo al Fondo Monetario Internacional (FMI) sufrió en 2020 una caída de un 6%, producto del impacto de la pandemia del coronavirus. En febrero de este año, Abinader informó que el Gobierno había desplegado en los diferentes ámbitos económicos una intensa agenda, la que a su entender permitiría un crecimiento notorio en todos los sectores de la sociedad.

Estas declaraciones fueron cuestionadas por el diputado de la Fuerza del Pueblo, Rubén Maldonado, quien criticó la política de recorte del gasto, y dijo que aumentar la inversión pública dinamiza la economía.

Melanio Paredes, miembro del Comité Político del PLD, aseguró que era una contradicción de Abinader hablar de recuperación y reactivación de la economía, supuestamente basado en la cantidad de préstamos aprobados y al tiempo en que se ha constreñido el gasto.

El escándalo de corrupción conocido como Operación 13, el cual involucró a la Lotería Nacional por un sorteo fraudulento el primero de mayo, no tuvo tampoco grandes cuestionamientos fuertes por parte de la oposición. De los pocos que hablaron de ese caso fue Yván Lorenzo, vocero de los senadores del PLD, pero lo hizo para alabar la gestión anterior de su partido y no para cuestionar lo que ante los ojos de muchos fue un comportamiento bochornoso en el manejo de la cosa pública.

¿QUÉ PASARÁ EN LO ADELANTE?

Julio César de la Rosa Tiburcio, director ejecutivo de Alianza Dominicana Contra la Corrupción (Adocco) entiende que el papel de la oposición será fuerte o débil a partir de las políticas que implemente el Gobierno a partir de hoy. “Va a depender de las respuestas del presidente a una serie de necesidades que se van presentando, y que van a recibir el cuestionamiento de la oposición”, estimó De la Rosa.

Entiende que entre los reclamos que podrían surgir en los días por venir sería por la escasez y carestía de algunos productos de consumo masivo, falta de transparencia en varios estamentos del Gobierno, en aspectos relacionados al área de compras y contrataciones. Agregó que la oposición debe jugar un papel crítico y cuestionador.

“Nosotros abogamos a que sean oposiciones constructivas, que se critique lo que pueda resultar negativo, pero lo positivo para el país y para el fortalecimiento institucional, debe ser uno de los papeles de la oposición”, dijo De la Rosa.

Adelantó que la Fuerza del Pueblo empezará a labrar sus propios caminos, tomando un rol más activo como partido de oposición, haciendo críticas propositivas, aunque a veces, de acuerdo a De la Rosa, serán críticas fuertes. Mientras que respecto al PLD, considera que también intensificará su papel opositor.