viernes, julio 19, 2024
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Violaciones sexuales, un crimen que crece silencioso en El Seibo

Patricia Heredia / pheredia@editorabavaro.com

EL SEIBO. Cada día son más frecuentes la cantidad de personas que son abusadas sexualmente en esta provincia. En el año 2015, la Fiscalía de esta ciudad registró 18 casos de víctimas de violaciones sexuales, de los cuales 17 eran hembras, y de éstas 13 oscilan entre ocho y catorce años, y las tres restantes son adultas.

Este registro incluye también entre las víctimas de este crimen a una infante de tres años y un niño de 11. De este total, seis corresponden al municipio cabecera, cinco a Miches y siete son personas de distintos campos de la provincia.

Cabe resaltar que febrero fue el mes que registró mayor incidencia de abusos sexuales, con seis casos. En lo que va del 2016 se han registrado tres denuncias procedentes de zonas rurales de esta provincia. Ese decir, del 2015 hasta los meses transcurridos este año las autoridades dan cuenta de 21 víctimas de abusos sexuales en diversas localidades de El Seibo.

En estas estadísticas están incluidas las jóvenes â??Katiuskaâ? y â??Franyeliâ? (nombres ficticios, para respetar la privacidad de las víctimas, por ser menores de edad).

â??Yo me iba a ahorcar, y mi hermana me quitó la soga. Ya yo no podía másâ?, así inicia Katiuska su relato, una joven de 14 años que desde los ocho años ha vivido un calvario, tras haber sido violada por la persona que, se suponía, tenía la responsabilidad de cuidarla.

Por unos minutos, Katiuska detuvo la conversación. El llanto no le permitía expresar palabras. Tras un largo suspiro, retoma su testimonio. â??Ã?l me violaba porque no tengo madre; ellos murieron y mis abuelos me criaron, a mí y a mis hermanos, junto con él. No sé por qué me hizo estoâ?, se pregunta.

â??La primera vez que pasó, yo estaba sola con él, en casa. Todos habían salido; se me acercó y comenzó a hacerme cosquillas; pensé que era jugando; ya luego comenzó a tocarme todo el cuerpo; lo empujaba; lo juro, que lo empujaba; yo no quería, y me golpeó para que me dejara. Sacó su parte (pene) e hizo lo que quiso; nada pude hacer; nadaâ?, narra esta adolescente.

Katiuska explica que le contó a su abuelo lo ocurrido, la primera vez que pasó, â??pero él no me creyóâ?, asegura. El abusador la violó varias veces, y cuando intentó quitarse la vida su hermana la encontró y le impidió que lo hiciera. Ella cuenta que su hermana le preguntó insistentemente por qué se iba a suicidar, y fue cuando le explicó lo que estaba pasando.

Con sus manos temblorosas, producto de la angustia que aun la atormenta, Katiuska indica que su hermana le reclamó a su agresor por lo sucedido, pero este la agredió y le advirtió que si lo denunciaba le cortaría las dos manos y piernas y la dejaría morir desangrada, por lo que ellas no hicieron nada.

â??La última vez que quiso repetir el acto, me le escapé y me fui corriendo para donde una vecina. Llegué sin poder pronunciar ni una palabra. No sé cómo hice, y cuando llegué me le tiré encima, llorando. Este (el violador) me fue a buscar allá y ella (su vecina) le dijo que yo no estaba ahí. Le conté lo que hacía y ella me llevó a denunciarloâ?, cuenta la menor.

Los violadores sexuales suelen proceder de familias disfuncionales, que vivieron una infancia rodeada de abusos, tanto físicos como psicológicos».

Señala que como resultado de esta violación quedó embarazada, aunque perdió su bebé. â??No sé si lo quería o no me enteré del embarazo con la revisión, y pocos días después amanecí sangrandoâ?, relató Katiuska.

Para Franyeli todo fue diferente. Exterioriza que su madre trabajaba en Bávaro, para poder mantenerla. Su historia inició a partir del rumor esparcido en el barrio donde viven, de que ella había perdido la virginidad, comentarios que llegaron a oídos de su madre, a través de su hermana mayor.

â??Mi madre, cuando llegó, me llevó a la médico legista, para que me examine. La doctora dice que me iba a revisar mi parte (vulva), y ella (su madre) dice que no. Entonces la doctora le pide a mi mami que me deje a solas con ella. Empezó a hablar conmigo y comencé a llorar, y entre llantos le dije que me habían violado a los 13 añosâ?, explica Franyeli, mientras mira al cielo con los ojos aguados, intentando retener el llanto.

Pero no logra contener las lágrimas. Pidió perdón por no poder continuar su relato, y se paró de la silla donde estaba sentada. Se acercó a una ventana, y por espacio de cinco a diez minutos prevaleció el silencio.

Se sentó y bajó la cabeza, para decir luego que un vecino, que era como de la familia, fue quien la violó. â??El me llamó para que fuera a su casa. Se encontraba solo; me dijo que le ayudara a arreglar su cama, porque se sentía mal. Entré para su habitación, y cuando estaba arreglando la cama se me fue encima. Me quitó la ropa y me forzó a estar con él. Yo estaba sangrando mucho y cuando me dejó me dio papel de baño, y me dijo que me limpiaraâ?, explicó Franyeli.

Dijo sentirse vacía y sin ganas de nada; que ha pensado en suicidarse, pero confiesa que no ha tenido el valor, porque piensa en su madre, que trabaja mucho para ella, y sus hermanas. Afirma que por esta razón no quiere hacer sentir más culpable a su madre por lo que pasó, porque cuando se enteró se echó la culpa por no poder cuidarlas.

Justicia

La fiscal Kenia Romero dijo que las personas que son violadas sexualmente deben denunciar esta situación, para que el agresor pague por el daño que ha causado.

Kenia Romero
Kenia Romero

Sostuvo que cuando se realiza la denuncia se abre un proceso de investigación, donde se cuestiona a la afectada para recabar pruebas e informaciones que les ayuden a sustentar el caso.

â??Este tipo de infracciones son tan fáciles; muchas veces, como la gente lo cree, el violador no busca testigos. Es difícil que aparezca un testigo visual, porque no creo que nadie vaya a permitir que violen a alguien en su presencia, al menos que sea obligadoâ?, apuntó Romero.

Explicó que no siempre pueden tener las pruebas científicas, debido a que muchas veces las personas denuncian el caso después de haberse bañado o con el paso de los días, y no se puede obtener alguna prueba de semen. Estas cogen para su casa a pensar qué hacer, y luego revelan lo sucedido.

Romero indicó que si tan pronto pasa el hecho la agredida va a la Policía y entabla la denuncia, el Ministerio Público actúa inmediatamente, aun sin la orden de arresto, porque es un caso que acaba de pasar, ya que lo importante es proteger a la víctima y que la persona no se dé a la fuga.

Secuelas y perfil del violador

La psicóloga clínica y terapeuta familiar, Micky Mercedes, explica que las violaciones sexuales es una experiencia muy traumática para las víctimas, que dejan fuertes consecuencias que se convierten en secuelas o heridas internas y externas, que necesitan ayuda especializada para sanarse.

Micky Mercedes
Micky Mercedes

Mercedes indica que después de ocurrido un ultraje, la víctima se sumerge en una enorme tristeza que puede desencadenar una depresión. Ligado a esto, pérdida de sueños y apetito y un desinterés marcado por su alrededor, así como también caer en el alcoholismo, un embarazo no deseado, enfermedades de transmisión sexual y en el peor de los casos, la muerte.

En cuanto al perfil del violador, Mercedes sostuvo que los violadores sexuales suelen proceder de familias disfuncionales, que vivieron una infancia rodeada de abusos, tanto físicos como psíquicos. Es decir, que fueron castigados físicamente en forma arbitraria, no relacionada con su mal comportamiento sino por capricho del adulto y expuestos al maltrato emocional.

Apuntó que un agresor sexual es un individuo, hombre o mujer, que ataca a otro con el fin de dominarlo sexualmente. â??No existe un violar típico; la gente prefiere pensar que el agresor sexual posee características concretas. La gente siempre espera que estos individuos sean personas sucias, feas, desagradables, violentos, pero hay una equivocación en cuanto a esta concepción, porque no existe tal violador y un perfil definido concretamente de esteâ?, exteriorizó la psicóloga.

Los violadores sexuales no tienen una identificación; las características de estas personas varían mucho, y esto depende de su trabajo, educación, estado civil, estilo de vida y antecedentes delictivos que tengan�, explicó.

Sostuvo que los violadores suelen ser individuos que manipulan las percepciones, los juicios y emociones de los demás, que tienen fuertes tendencias a mentir, utilizan mecanismos de defensiones y niegan todo lo concerniente a ellos.