sábado, mayo 18, 2024
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La Altagracia, aún sin Plan de Desarrollo

Romayra Morla / rmorla@editorabavaro.com

HIG�EY. Seis años después de que varios sectores de La Altagracia decidieran formular un Plan Estratégico de Desarrollo para esta provincia, esta iniciativa que data del 2010 duerme un sueño que parece eterno, quizás en alguna gaveta de uno de sus propulsores.

Al parecer, este concepto no ha sido comprendido en toda su dimensión. O, al menos, no se ha logrado una voluntad firme y disciplinada que avance hacia la elaboración de este plan con todos los requisitos indispensables para ser realizable.

Los sectores que convergen en La Altagracia no han podido ponerse de acuerdo en torno a un plan que impulse el desarrollo de esta provincia.
Los sectores que convergen en La Altagracia no han podido ponerse de acuerdo en torno a un plan que impulse el desarrollo de esta provincia.

El mercadólogo y catedrático de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD-Higüey), Henry Castillo, expresó a El Tiempo que en el 2010, cuando Rafael Barón Duluc era gobernador de la provincia La Altagracia, le solicitó hacer una presentación de un Plan Estratégico de Desarrollo, en el cual se explicaba qué era un plan de desarrollo y cómo se podía orquestar.

Para ese entonces, narró que se invitaron a las principales autoridades de la provincia, y sobre todo se le mostró las ventajas de hacer un plan estratégico de desarrollo. Ese método busca identificar las fortalezas que se poseen como provincia y las oportunidades que tiene el mercado.

Recordó que â??también se acordó hacer varias reuniones con Frank Rainieri (presidente del GRUPO PUNTACANA) e invitar a la Asociación de Santiago de los Caballeros que tienen un plan estratégico, ellos presentaron su experiencia y no se hizo más nadaâ?.

Asimismo, dijo que â??luego se elaboró una propuesta de quiénes debían componer el quórum formado por las máximas autoridades para que se iniciara el proceso, se le entregó a monseñor Nicanor Peña Rodríguez y ahí quedóâ?.

Aclaró que â??un plan estratégico no necesariamente tiene proyectos incluidos. El Higüey que queremos mañana no lo puedo decidir yo u otra persona, sino que debe ser un conjunto de las fuerzas vivas, quienes deben definir qué queremos en el mañanaâ?.

Señaló que una de las limitaciones es que las clases sociales no están asociadas, y ese es un obstáculo número uno para poder hacer un Plan de Desarrollo Provincial. â??Se supone que todos los sectores deberían estar representados. Pero si no están organizados, cómo se busca un representanteâ?, se preguntó Castillo.

También, consideró que por falta de voluntad es que no se ha hecho un verdadero plan de desarrollo para La Altagracia. â??Los actores siempre somos los mismos en todo lo que se mueva, entonces nosotros sólo representamos una parte de la sociedadâ?.

Castillo citó como ejemplo, los motoconchistas los pequeños comerciantes, los ferreteros, los agricultores, los ganaderos, quienes a su juicio deberían estar representados en un comité de desarrollo provincial. Esto para así crear el plan que cubra las expectativas de toda la clase social, y que ellos puedan apoyarlo.

Referencia

El ejemplo más fehaciente y totalmente aplicable al caso local, ha sido el trabajo realizado en la provincia de Santiago de los Caballeros donde ya han publicado dos de estas iniciativas: Una para el período 2002-2010 y la otra para el período 2010-2020.

La primera iniciativa, 2002-2010, destacaba que el PES (Plan Estratégico de Desarrollo) se plantea como el resultado de los esfuerzos de los sectores público y privados. De ahí se concluye que la elaboración de dicho plan no excluyó la fuerza viva de Santiago.

Además, es importante resaltar que se aprobó mediante resolución del Ayuntamiento del Municipio de Santiago, que este primer plan sería la Guía Oficial de Desarrollo, lo que demuestra la intención de convertirlo en un proyecto revestido de oficialidad y dirigido por un consejo directivo.

Partiendo del ejemplo de Santiago, podría decirse que un Plan Estratégico de Desarrollo no puede derivarse de meras observaciones o propuestas no estudiadas con rigor, ni planteadas tomándose como punto de referencia comunidades aisladas o diferentes a las que se quiere proveer de soluciones.

También, es evidente la falta de continuidad en las tímidas iniciativas de las que ha sido testigo La Altagracia con miras al desarrollo. Y eso ha generado un estancamiento funcional y una pérdida de esperanza en la ciudadanía, por la costumbre de dar a conocer entre la población la asociación de personas distantes del objetivo de luchar por los bienes y servicios básicos.

Según Castillo, La Altagracia necesita que se conforme una entidad formal y con responsabilidades delimitadas, que se dedique, de manera exclusiva y con el apoyo de las autoridades, a diseñar el Plan Estratégico de Desarrollo. Dijo que el mismo debe contar con propuestas innovadoras y sostenibles, surgidas de un diagnóstico preciso de la realidad imperante.