Pan al hambriento y agua al sediento

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Mente de Cristo

Cada persona piensa con el fin de examinar algo o con la intención de hacerlo realidad. Los pensamientos están alojados en nuestro interior y son manifestados en nuestro exterior, por eso el proverbista establece cuál es su pensamiento en su corazón tal es él. Desde los tiempos más remotos lo que ha causado el mal en la humanidad ha sido todo designio de los pensamientos del corazón del hombre, por esto el mismo Jesús enseñó que lo que contamina es lo que sale y no lo que entra, porque todo lo que realiza el ser humano primero tiene que pasar por su mente.

La enseñanza de hoy se encuentra en Filipense 4:8 “Por lo demás, hermano, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad”.

¿Cómo logramos cambiar nuestra mente? Un extracto del libro El espíritu del liderazgo del Dr. Myles Monroe nos enseña lo siguiente: “El aprendizaje viene de la educación mientras que el conocimiento viene de la revelación. El aprendizaje es cognitivo, mientras que el conocimiento es espiritual”. El ser humano no cambia sino hasta que conoce, el conocimiento cambia su mente, la cual transforma su actitud, por consiguiente dirige y regula su conducta.

Nosotros debemos de hacer el conocimiento algo constante en nuestras vidas. Pablo nos enseñó esto a través de Romanos 12:2, diciendo aquí la palabra que debemos ser transformado por medio de la renovación de vuestro entendimiento. Cuando habla de renovar, habla de cambiar, restaurar o de quitar algo que no tiene validez por otra nueva, y todo esto se logra con nuestro entendimiento, pero para que llegue el entendimiento primero tiene que llegar el conocimiento, de manera que llegaremos a tener mente de Cristo en el conocimiento de su palabra.

El mismo Pablo en Efesios 6 nos habla de las armaduras de Dios y las compara con las armaduras que utilizaba un soldado romano. Cuando menciona el yelmo nos dice que es de salvación, el yelmo los soldados lo utilizaban para cubrir su cabeza, si nosotros logramos cubrir nuestra mente lograremos la salvación, porque lo que hay en nuestras mentes, esto vamos a realizar.

¡Así como piensas, así serás!