Pan al hambriento y agua al sediento

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LLEGAR A LA META

La porción bíblica tomada en 1 corintios 9:24-25 hace mención a la importancia de correr con el objetivo de obtener el premio, acá su escritor, el apóstol Pablo, les escribe a los natales de Corinto, una ciudad griega, cercana a Olimpia que es donde nacen los famosos juegos olímpicos u olimpiadas, el mayor evento deportivo internacional multidisciplinario en el que participan atletas de todo el mundo.

Cabe destacar tres características de todo atleta:

Disciplina: Todo atleta de alto rendimiento tiene que seguir una disciplina. Cuando nos referimos a disciplina hablamos de un orden desde su dieta hasta sus horas diarias de entrenamiento (ayuno, oración y estudio de la palabra), como le dice Pablo en el versículo 25, de todo se abstiene, lo mismo con el creyente debe saber que para lograr el premio debe de abstenerse de muchas ofertas que el mundo le ofrece. 2 Timoteo 2:5, establece que ningún atleta puede obtener el premio a menos que no cumpla las reglas y cumplir con ellas, eso es disciplina. (Legítimamente).

Resistencia: Es un factor clave en todo aquel que se dedica a practicar algún deporte, ya que hay momentos que llegan donde crees que todo se ha terminado, pero esos momentos ha llegado para marcarte y sacar lo mejor de ti.  El libro Código de un campeón de Dante Gebel habla acerca de Juan Manuel Gangio que en su momento fue el corredor automovilístico más ganador de la categoría de fórmula 1 en toda la historia, tuvo el record hasta 2003, una vez le preguntaron cuál era su secreto a lo que respondió “para ganar hay que llegar a la meta”. Pareciera una contesta infantil, pero esto encierra la resistencia de llegar a pesar de las circunstancias por encima de las excusas y por encima de los obstáculos. La carta de Santiago 4:7 nos enseña que la clave de todo creyente está en someterse a Dios y resistir al adversario.

Obtener el premio: Todo aquel que está en una carrera, su objetivo principal es obtener el premio, pero a veces tras ese objetivo hay caídas, lo cual llegamos a pensar que no lo vamos a lograr. En las olimpiadas de Munich de 1972 en la carrera de los 10,000 metros el finlandés Lasse Viren sufrió un tropezón, lo que hizo que sus competidores le sacaran 50 metros de ventaja, pero Viren se reincorporó. 

Él no fue allí para quedar segundo, ni había ido a entrenar a Brasil para quedar último. Siguió corriendo hasta llegar alcanzar sus rivales. Llegó primero y estableció un récord mundial de 27m y 32s.  Por más caídas que tengas si estas dentro de la pista de la carrera todavía hay oportunidad de obtener el premio.