lunes, junio 24, 2024
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Los 21 años del Asilo Romelia Salas Barceló

Manuel Antonio Vega

mvega@editorabavaro.com

HATO MAYOR. Fundado el 30 de enero del 1993, el hogar de ancianos “Romelia Salas de Barceló” es un sueño que nace de una tragedia. En 1979, al verse abandonada sin el cariño y el amor de sus familiares, una pareja de ancianos se inmoló rociándose gas, atándose con soga a una empalizada y prendiéndose fuego.

asilo Barcelò

Este hecho y el altruismo que siempre caracterizó al fallecido agroempresario, Juan Barceló Artíguez fue la chispa motivadora para iniciar el proyecto, con el cual quiso devolverle a Hato Mayor el cariño y apoyo que le había dado desde su llegada de Mallorca. (España) en el año 1928.

En el ocaso de su vida, Barceló Artíguez, instruye a sus hijos Juan y Ricardo Barceló Salas para la creación de un patronato pro construcción y organizar los detalles inherentes a la obra, la cual se realizó a través de una campaña de solicitud de apoyo a personas de la comunidad que respondieron con entusiasmo a favor del proyecto.

Rápidamente el empeño de ayudar a los más necesitados se trasladó a otros confines de la tierra que, al creer en la iniciativa, se unieron a la causa, tal como sucedió con la Asociación de Leprosos de Canadá, que hizo un aporte en metálico y 4 furgones de mobiliarios y ropas, cama y otros artículos y electrodomésticos para el asilo.

La necesidad de un lugar que viniera a responder a esa realidad, hizo que surgiera el Asilo Romelia Salas de Barceló en 1993, pero no fue hasta el 1 de julio del mismo año que se recibieron a los primeros seis ancianos.

Desde su inicio, el centro albergue es dirigido por la congregación religiosa Hermanas Hijas de la Altagracia, recibidas por la familia Barceló Salas y una buena parte de la población que se volcó a ver tan magno proyecto de labor social y comunitaria.

A 21 años, ha mantenido el fin para el cual fue creado: acoger, proteger y cuidar a los adultos mayores.

Actualmente es dirigido por sor Teresa Gil Solís, quien es tenida como un escudo heráldico de los envejecientes, por quien se pelea con las autoridades para que le pongan atención al centro de albergue.

A la fecha, el centro ha beneficiado a unos mil 875 envejecientes, de los cuales ha tenido unos 804 internos y su personal ha atendido externamente (en la periferia del sector Las Malvinas, donde está el centro) a unos mil 868.