martes, mayo 28, 2024
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Se apaga la vida del héroe nacional, Antonio Imbert Barrera

Patricia Heredia / pheredia@editorabavaro.com

Santo Domingo. Como si hubiese querido celebrar por última vez su heroica hazaña frente al sátrapa, Rafael Leónidas Trujillo, murió un día después de celebrarse el 55 aniversario del ajusticiamiento de tirano, el héroe nacional, el mayor general Antonio Cosme Imbert Barrera, a los 95 años de edad.

Con la muerte del general, la madrugada del pasado martes, se apaga la vida de quien participara en un episodio trascendente de la historia nacional, porque se puso fin a la férrea dictadura del dictador Trujillo Molina, el 30 de mayo del 1961. Imbert Barrera era el último sobreviviente de la gesta heroica. Nació en Puerto Plata, el 3 de diciembre de 1920. Sus padres fueron María del Consuelo Barrera Steinkopf, de ascendencia gallega, alemana y francesa, y Manuel Imbert Mesnier, de ascendencia francesa.

Luego del ajusticiamiento, Imbert Barrera sobrevivió, al igual que Luis Amiama Tió, y fue declarado â??Héroe Nacional. Se le concedió el rango de mayor general Advitam. Durante la dictadura de Trujillo, Imbert desempeñó cargos públicos como inspector de ferrocarriles, gobernador de Puerto Plata, subsecretario de Estado y subadministrador de la Lotería Nacional, entre otros. En 1962 fue miembro del Consejo de Estado, y años más tarde encabezó la facción que en la guerra de abril de 1965, con el Gobierno de Reconstrucción Nacional, enfrentó al gobierno Constitucionalista liderado por el coronel Francisco Caamaño.

En los diferentes gobiernos de Joaquín Balaguer ocupó importantes posiciones, entre ellas secretario de las Fuerzas Armadas y presidente de la Rosario Dominicana (hoy Barrick Gold). El 21 de marzo del 1967, fue atacado a tiros cuando transitaba con su vehículo por la avenida Pedro Henríquez Ureña, en la ciudad de Santo Domingo, recibiendo varios impactos de bala.

El ajusticiamiento

Antonio Imbert Barrera.
Antonio Imbert Barrera.

El hecho por el que siempre se recordará y honrará a Antonio Imbert, fue su participación, el 30 de mayo de 1961, junto a otros héroes, en la acción que terminó con la vida y el régimen de Rafael Trujillo. De todos los participantes en el tiranicidio, Imbert Barrera y Luis Amiama Tió, fallecido hace unos años, fueron los únicos conjurados del 30 de mayo que pudieron salvar sus vidas, al permanecer escondidos hasta la salida del país de Ramfis Trujillo y de su familia en noviembre de 1961.

En febrero de 1963, a Imbert Barrera y a Luis Amiama se les designó como generales de brigada del Ejército Nacional, como una manera de protegerlos de posibles venganzas de los remanentes del trujillismo.

En 1967, Imbert fue víctima de un atentado contra su vida, al resultar herido, en un acto dirigido especialmente contra él, del cual nunca se supo ni los perpetradores ni el motivo. En el 1969 Imbert Barrera fue desafiado a un duelo a muerte por el ex contralmirante de la Marina de Guerra y aspirante presidencial por el PRD, Homero Lajara Burgos. Pero Antonio Imbert no aceptó, por considerarlo un show político preparado por Lajara para obtener votos. Antes, Imbert había invitado a Lajara a un duelo en secreto, que no fue aceptado con la excusa de que Imbert tenía una escolta militar.

Trujillo fue ajusticiado el 30 de mayo de l961 en horas de la noche cuando se dirigía a su residencia ubicada en su ciudad natal San Cristóbal. Entre los que participaron en su ajusticiamiento figuran, además de Imbert Barrera, Antonio de la Maza, Salvador Estrella Sadhalá, el teniente Amado García Guerrero, Huáscar Tejeda y Pedro Livio Cedeño, este último fue herido de gravedad durante el hecho, mientras que Imbert Barrera, García Guerrero y Estrella Sadhalá recibieron heridas leves.

Varias horas después de la muerte de Trujillo, su hijo Rafael Leónidas Trujillo Martínez (Ramfis), quien se encontraba en París, alquiló un avión y regresó a Santo Domingo en las primeras horas del miércoles 31 de mayo, poniéndose de inmediato al frente de la situación y convirtiéndose en el hombre fuerte del país. El Servicio de Inteligencia Militar (SIM), y todos los servicios de seguridad del Estado realizaron amplias redadas en todos los sectores de la ciudad, buscando a los participantes en el ajusticiamiento.

De los que participaron directamente y de otros que estuvieron implicados, pero que no estuvieron presentes la noche del ajusticiamiento, sólo se salvaron Luis Amiama Tió y Antonio Imbert Barrera. Los demás fueron fusilados por Ramfis antes de salir del país. Trujillo gobernó República Dominicana por 31 años con mano férrea, instalando una dictadura considerada como una de las más sangrientas de la historia en Latinoamericana.