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El día a día de los motoconchistas: ingresos, gastos y competencia en las calles

Por Scarla Mieses

HIGÜEY. En varias ciudades de la República Dominicana, el servicio de motoconcho se mantiene cada día como una forma de transporte utilizada por residentes que se trasladan dentro de un lugar a otro, mediante motocicletas conducidas por trabajadores conocidos como motoconchistas, quienes desde tempranas horas de la mañana y hasta la noche ofrecen traslados de pasajeros, entrega de compras y realización de diligencias. Detrás de cada viaje hay una jornada de trabajo diario.

Muchos motoconchistas dependen del ingreso que obtienen cada día, mientras enfrentan gastos como el combustible, el mantenimiento de la motocicleta y las necesidades del hogar. A pesar de estas condiciones, continúan realizando su labor como una forma de generar ingresos para el sustento de sus familias. Conocer cómo se mueve la economía de los motoconchistas permite entender mejor la realidad de miles de trabajadores informales que dependen del trabajo diario para sobrevivir.

UNA VIDA SOBRE LA MOTOCICLETA

Luis Alberto Mora, mejor conocido como “Teto”, un motoconchista con más de dos décadas en el oficio, cuenta que lleva 23 años trabajando en el concho, una actividad que eligió porque le permite independencia. “Tengo libertad, es un trabajo propio y no tengo a nadie por arriba mandándome”, expresó mientras explicaba por qué decidió dedicarse a este oficio. Mora relata, que en un día de trabajo puede generar ingresos entre RD$3,000 y RD$4,000, aunque de esa cantidad debe cubrir gastos básicos para poder seguir trabajando. “Diario le echo 400 pesos de gasolina, y el mantenimiento del motor, como cambio de aceite y revisión, puede ser hasta mil pesos al mes”, sostuvo.

A pesar de los costos, asegura que el trabajo le ha permitido salir adelante. “Crie a mis hijas conchando, hice mi casa y tengo mi vehículo todo. Vivo bien”, contó. Actualmente, tres personas dependen económicamente de su trabajo. “Mis tres hijas y yo. Solo en la casa se gastan como mil pesos diarios”, comenta Mora. Como muchos motoconchistas, Mora asegura que los aumentos en el precio del combustible afectan directamente su economía, aunque reconoce que no tiene otra opción que seguir trabajando.

“Hay que continuar porque, aunque suba hay que comprarla. La gasolina ya no rinde como antes”, señalo. En cuanto al movimiento del trabajo, explica que hay días en que la actividad mejora, especialmente en fechas de pago. “Los días 15, 16 y los días primero o 30 y uno son los días de dinero, porque las personas cobran. Los días más lentos son a mitad de quincena”, indica. Asimismo, asegura que ha logrado mantener una clientela fija con el paso del tiempo. “Tengo clientes hoteleros, niños que llevo a la escuela, personas que van a su trabajo o al médico”.

HISTORIAS DE ESFUERZO

Las historias de trabajo se repiten entre muchos motoconchistas. Un hombre identificado Aquiles, por ejemplo, relata que comenzó con una motocicleta que fue pagando poco a poco con los ingresos que obtenía del servicio de concho. “Yo empecé con un motor que tomé a tipo san, pagándolo poco a poco con el mismo trabajo del concho. Con el tiempo lo terminé de pagar y ahora tengo dos motores trabajando: uno lo manejo yo y el otro lo tiene un muchacho conchando.

Este trabajo me ha permitido llevar el alimento a mi familia. No es fácil, pero con esfuerzo se puede salir adelante”, relata. Para otros, el día a día depende mucho del movimiento de la calle y de las condiciones del clima. Por otro lado, José Manuel manifestó que en ocasiones el trabajo puede disminuir considerablemente. “Aquí uno vive del día a día. Si el día está bueno, uno resuelve la comida de la casa. Pero cuando llueve todo se pone lento, porque las personas no quieren montarse o hay menos movimiento. A veces toca quedarse en la casa porque no vale la pena salir”, señala.

COMPETENCIA Y ORGANIZACIÓN

Además de las dificultades económicas, algunos motoconchistas también dijeron que hay problemas relacionados con la competencia en las calles. Por su lado, Luis Alberto comenta que muchos conductores se quejan de la presencia de los llamados trimotos o “popis. “Muchos de nosotros nos quejamos del tema de los trimotos o ‘popis’, porque a veces llegan a la misma parada de motoconcho a buscar pasajeros y eso nos afecta.

Nosotros tenemos nuestras paradas organizadas y vivimos de esto para mantener a la familia”, explica. Para Ramón, otro motoconchista consultado, el oficio requiere disciplina, responsabilidad y constancia. “Ser motoconchista es cuestión de esfuerzo. Todos los días salimos con la esperanza de que el día sea bueno. Uno trabaja con responsabilidad, llevando a cada cliente con cuidado y respeto”, afirma. Agrega que la confianza de los usuarios es clave para poder mantenerse en el trabajo. “La economía de nosotros se mueve en dos ruedas, con casco y con la confianza de la gente”, expresa. MOVIMIENTOS

ECONOMICOS

Más allá de ser un medio de transporte popular, el motoconcho también representa un importante aporte a la economía nacional. Datos de estudios del sector indican que las motocicletas generan cerca de 185,000 empleos directos e indirectos en la República Dominicana, convirtiéndose en una fuente de sustento para miles de familias.

Sin embargo, este sector enfrenta desafíos. Entre ellos se encuentra la falta de alternativas laborales formales, en gran parte debido al bajo nivel de escolaridad de muchos motoconchistas, quienes encuentran en este oficio una de las pocas oportunidades de ingreso. Según estimaciones, los motoconchistas perciben ingresos mensuales promedio de alrededor de RD$29,256, luego de cubrir gastos operativos como combustible, mantenimiento del motor y otros costos relacionados con su trabajo.

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