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Del salario al ahorro: claves para construir un respaldo financiero

Por Scarla Mieses

HIGÜEY. Ahorrar ya no representa únicamente guardar dinero para el futuro. Para muchas personas, separar una parte de sus ingresos se ha convertido en el camino para comprar un vehículo, adquirir un solar, iniciar un emprendimiento o contar con un respaldo económico ante una emergencia.

Sin embargo, conseguir que una parte del salario permanezca disponible después de cubrir las necesidades del hogar continúa siendo uno de los principales desafíos de las finanzas personales.

En República Dominicana, la inclusión financiera ha aumentado en los últimos años. La Encuesta Nacional de Hogares de Propósitos Múltiples (ENHOGAR-2024), de la Oficina Nacional de Estadística (ONE), constituye una de las principales fuentes para conocer las condiciones económicas y sociales de los hogares dominicanos. La institución publicó además en mayo de 2026 una actualización sobre la evolución de los hogares del país a partir de las encuestas ENHOGAR realizadas entre 2005 y 2024.

A esto se suma que el 52 % de los consumidores dominicanos consultados por TransUnion en el cuarto trimestre de 2024 manifestó que esperaba no poder pagar completamente al menos una de sus obligaciones o créditos actuales. Entre quienes anticipaban dificultades, el 24 % señaló que utilizaría sus ahorros para hacer frente a esos compromisos.

El dato muestra la importancia de contar con dinero reservado, pero también evidencia que el ahorro puede terminar utilizándose para cubrir obligaciones cuando no existe suficiente margen financiero.

JÓVENES QUE CONVIERTEN EL AHORRO EN METAS

Franchesca Encarnación, de 25 años, secretaria de una institución pública, explicó que comenzó a separar una cantidad fija de su salario porque uno de sus principales objetivos es comprar su primer vehículo. Destina alrededor de RD$4,000 mensuales y procura no tocar ese dinero, aunque reconoce que algunos meses resulta difícil mantener la disciplina.

«Al principio pensaba que RD$4,000 no significaban mucho, pero cuando vi que en varios meses ya tenía una cantidad considerable, entendí que lo importante es comenzar y ser constante», expresó.

Para Dilgeris Figueroa, de 28 años, técnico en informática, el ahorro tiene una meta de más largo plazo: adquirir un solar. El joven asegura que cada mes separa aproximadamente RD$5,000 de sus ingresos y considera ese dinero como un compromiso que debe cumplir antes de realizar otros gastos.

«Yo prefiero sacrificar algunas cosas ahora y tener algo mío después. La meta es completar el inicial del solar y seguir ahorrando hasta poder comenzar a construir», señala.

Mientras que, Jissel Reyna, de 24 años, emprendedora, decidió que su prioridad sería crear un fondo de emergencia. Actualmente procura guardar RD$3,000 mensuales, independientemente de los gastos que tenga.

«Uno nunca sabe cuándo puede pasar algo. Antes, cuando tenía una emergencia, tenía que pedir prestado. Ahora quiero tener mi propio dinero disponible para no comenzar a endeudarme cada vez que surge un problema», contó.

Las experiencias muestran que no existe una única razón para ahorrar. Mientras algunos buscan adquirir bienes, otros procuran crear un respaldo que les permita enfrentar una eventual pérdida de ingresos o un gasto inesperado.

SEIS MESES DE GASTOS COMO META

Más que establecer como objetivo simplemente «tener dinero guardado», Villegas recomienda construir un fondo de emergencia equivalente a seis meses de los gastos básicos.

Si una persona necesita RD$50,000 mensuales para cubrir sus necesidades esenciales, su primera meta sería acumular RD$50,000 y continuar aumentando progresivamente el fondo hasta alcanzar RD$300,000.

Ese respaldo permitiría disponer de recursos ante situaciones como la pérdida de un empleo o de una fuente de ingresos, una emergencia familiar o un gasto importante inesperado, sin tener que recurrir inmediatamente a préstamos o tarjetas de crédito.

La propia Superintendencia de Bancos mantiene programas de educación financiera que incluyen planificación, elaboración de presupuestos, establecimiento de metas de ahorro y de fondos de emergencia.

¿DÓNDE COLOCAR EL AHORRO?

Para Villegas, guardar dinero es apenas una parte del proceso. También es importante elegir adecuadamente dónde mantener esos recursos.

En el caso de un fondo de emergencia, señala que debe priorizarse la seguridad y liquidez, de modo que el dinero pueda estar disponible cuando sea necesario, pero procurando al mismo tiempo que conserve su valor.

Entre las alternativas que pueden evaluarse mencionan las cuentas remuneradas, certificados y otros instrumentos de inversión de bajo riesgo.

También plantea que los fondos de inversión administrados por una Administradora de Fondos de Inversión (AFI) pueden ser considerados, siempre que la persona conozca previamente las condiciones del producto, su nivel de riesgo, los costos y la facilidad para disponer del dinero.

La Superintendencia de Bancos también dispone de contenidos educativos sobre los diferentes instrumentos de ahorro y aspectos que deben considerarse antes de invertir un depósito a plazo.

AHORRAR ANTES DE GASTAR

Uno de los principales cambios que propone la educación financiera es dejar de considerar el ahorro como «el dinero que sobra».

La recomendación consiste en separar primero la cantidad destinada al ahorro y organizar posteriormente el resto de los ingresos entre los gastos y compromisos.

Para los jóvenes que buscan comprar su primer vehículo, adquirir un solar o comenzar un emprendimiento, esa disciplina puede representar la diferencia entre una meta que permanece en planes y una que comienza a materializarse.

En el caso de una persona que todavía no tiene capacidad para separar un 10 %, comenzar con una cantidad menor puede ser preferible a no ahorrar nada, siempre que exista constancia y que el monto aumente progresivamente cuando las condiciones económicas lo permitan.

«La idea no es ahorrar por ahorrar. Es construir un fondo que compre tranquilidad y te permita enfrentar una emergencia sin destruir tus finanzas», sostiene Villegas.

En un escenario donde los hogares enfrentan gastos recurrentes y compromisos crediticios, el ahorro pasa así de ser una práctica asociada únicamente con grandes ingresos a convertirse en una herramienta de planificación para quienes buscan construir patrimonio y contar con mayor capacidad de respuesta ante los imprevistos.

¿CUÁNTO DEBERÍA AHORRAR UNA PERSONA?

Para la licenciada en Contabilidad Rosselyn Villegas, la primera pregunta no debería ser cuánto dinero debe ahorrar una persona, sino cuánto necesita realmente para vivir.

Villegas manifestó que no existe un monto universal que pueda aplicarse a todos, debido a que los ingresos, gastos y responsabilidades económicas varían de una persona a otra.

Por eso, recomienda comenzar elaborando un presupuesto mensual que permita identificar cuánto se destina a alimentación, vivienda, transporte, servicios, educación, deudas y otros gastos esenciales.

A partir de ese cálculo, plantea utilizar el 10 % de los ingresos como una referencia inicial de ahorro.

De esta manera, una persona con un ingreso mensual de RD$30,000 podría separar RD$3,000; mientras que alguien que recibe RD$50,000 podría destinar RD$5,000.

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