miércoles, mayo 22, 2024
Antonio Cedeño (Macho).
Antonio Cedeño (Macho).

Antonio Cedeño (Macho) / machocedeno@hotmail.com

Donde estaba el baño cada uno se colocaba de lado, y de lado también colocaba los pies para no pisarlos. Cuando entré en la habitación más amplia, sus moradores parecían penachos desnudos unos; andullos desnudos otros, y los demás momias expectantes, hasta llegar al sanitario que a pesar de la muchedumbre estaba limpio.

A mi regreso de aquellos tétricos lugares, un militar llamó la atención a mi conductor. Este se molestó diciéndoles improperios y palabras impublicables. Debo confesar que por primera vez sentí miedo, nunca estuvo la muerte tan cerca de mí, pues el militar insistía en que me entregara, corrí por el pasillo hasta donde estaban mis familiares.

Sin duda había salvado el pellejo juvenil, porque en junio de ese año cumpliría 26 años. Sigilosamente llegué al lugar donde estaban mis hermanos, colocándome en buen resguardo; ahora me sentía protegido entre los míos. Mantuve silencio sobre lo que vi y sobre lo que oí en el trayecto para no inquietar a mis hermanos y mucho menos a mi padre, pues no había nada que hacer.

La mañana asomaba su faz por los negruzcos barrotes de hierro que conformaban las verjas, pasándole las pinceladas de claridad del día. Todo parecía nuevo. También nuestras esperanzas volvían a renacer. La tetricidad de la noche quedaba atrás. ¡Qué día tan extraordinario en los anales de nuestras vidas!

Cómo olvidar esa noche que daba paso a un nuevo día entre los muros de la cárcel del kilómetro 9, si todavía hoy se recuerda como una de las cárceles más tenebrosas de la dictadura y del mundo.