SANTO DOMINGO.— El café sigue siendo una de las bebidas favoritas para comenzar el día, especialmente entre quienes necesitan un impulso rápido de energía. Sin embargo, el té ha ganado espacio como una opción para quienes buscan mantenerse despiertos sin consumir tanta cafeína. La elección depende de las necesidades y la sensibilidad de cada persona, pero el té ofrece algunas ventajas que pueden hacerlo atractivo para la rutina de la mañana.
Una de las principales diferencias está en la cantidad de cafeína. El café generalmente contiene más que el té, por lo que puede producir un efecto más fuerte y rápido. En cambio, algunas variedades de té aportan una cantidad menor, lo que puede resultar en una sensación de alerta más moderada. Esto puede ser útil para personas que sienten nerviosismo, palpitaciones o ansiedad cuando toman demasiado café.
El té también destaca por sus compuestos antioxidantes, especialmente algunas variedades como el té verde. Estos compuestos ayudan a proteger las células del daño causado por los radicales libres. Además, tomar una bebida caliente por la mañana puede contribuir a la ingesta diaria de líquidos. No obstante, tanto el café como el té pueden formar parte de una alimentación equilibrada y ninguno debe considerarse por sí solo una solución para prevenir enfermedades.
Otro punto a considerar es el estómago. Algunas personas sienten acidez, molestias o irritación después de tomar café, debido a su composición y a la forma en que puede afectar el sistema digestivo. Ciertos tipos de té, como las infusiones de jengibre o menta, pueden resultar más suaves para algunas personas. Sin embargo, la tolerancia cambia de una persona a otra y algunos tés también pueden causar molestias, especialmente cuando se consumen en exceso o con el estómago vacío.
El té además contiene L-teanina, un compuesto presente de forma natural en las hojas de la planta del té. Junto con la cafeína, puede favorecer un estado de atención y concentración más tranquilo. Esta combinación puede resultar atractiva para quienes quieren comenzar sus actividades con energía, pero sin la sensación de aceleración que pueden experimentar después de consumir demasiado café.
Más allá de sus componentes, cambiar el café por té puede convertirse en una oportunidad para variar la rutina de la mañana. Hay té negro, verde, blanco y diferentes infusiones de hierbas, algunas sin cafeína. La mejor elección dependerá del gusto, la cantidad de cafeína que cada persona quiera consumir y cómo reaccione su organismo. El café no tiene que desaparecer de la rutina, pero para quienes buscan una bebida más suave, el té puede ser una alternativa sencilla para comenzar el día con energía y mayor calma.
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