Los casos de Candida auris, un hongo que puede propagarse con facilidad en hospitales y centros de cuidado, continúan aumentando en Estados Unidos. Hasta el 25 de julio de 2026 se habían reportado miles de casos clínicos en distintos estados, mientras los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) mantienen al microorganismo entre las amenazas importantes para la salud pública. Los datos oficiales son provisionales y pueden cambiar a medida que los estados actualizan sus registros.
El mayor riesgo se concentra en personas hospitalizadas o con problemas de salud, especialmente quienes tienen defensas bajas, se han sometido a una cirugía, reciben ciertos tratamientos o permanecen durante mucho tiempo en centros médicos. El hongo puede vivir en superficies y equipos y resistir algunos productos utilizados para limpiar, lo que facilita que permanezca en los centros de atención.
Una de las principales preocupaciones es que algunas cepas de Candida auris pueden resistir varios medicamentos contra los hongos. Esto puede hacer más difícil el tratamiento cuando el microorganismo pasa de estar presente en la piel a provocar una infección dentro del organismo. Una persona puede tener el hongo en la piel sin presentar síntomas, pero en pacientes vulnerables puede llegar al torrente sanguíneo y causar una infección grave.
Cuando ocurre una infección, pueden aparecer señales como fiebre, presión arterial baja y aumento de la frecuencia cardíaca. En los casos más graves puede producirse sepsis, una reacción peligrosa del cuerpo ante una infección. Los especialistas señalan que el problema afecta principalmente a pacientes que ya están bajo atención médica, por lo que los hospitales tienen un papel clave en detectarlo y actuar rápidamente.
El aumento de los registros también debe analizarse con cuidado. Los especialistas advierten que actualmente se realizan más pruebas para identificar a personas que tienen el hongo en la piel, aunque no necesariamente estén enfermas. Por eso, un resultado positivo de detección no significa lo mismo que una infección activa, y parte del aumento de las cifras puede estar relacionado con una mayor vigilancia. Los CDC, además, señalan que sus datos semanales son provisionales.
La principal respuesta está en los propios centros de salud: mejorar la limpieza y desinfección, realizar pruebas cuando sea necesario, identificar rápidamente los casos y evitar compartir equipos sin una adecuada desinfección. Para la población general, los especialistas consideran que no hay razón para entrar en alarma, ya que el mayor riesgo está en ambientes sanitarios y en personas vulnerables. La expansión de Candida auris, sin embargo, mantiene la necesidad de reforzar la vigilancia y las medidas de prevención en hospitales y residencias.
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