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El calor extremo se intensifica y aumenta la presión sobre agua, alimentos y energía

Por Hilma Feliciano

Punta Cana. El calor extremo volvió a mostrar en julio que ya no es un fenómeno aislado. Según datos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), julio de 2026 estuvo entre los meses de julio más calurosos registrados en el mundo, con una temperatura media de la superficie terrestre y marina 1,47 °C por encima del nivel estimado para el período 1850-1900.

La cifra igualó el registro de julio de 2024 y coloca a 2026 entre los años que están marcando nuevos niveles de calor. La NOAA señaló que es muy probable que julio de 2026 y julio de 2024 estén entre los meses de julio más cálidos desde que existen registros globales, que se remontan a 1850.

Pero el dato más importante no está solamente en el termómetro. El calor está cambiando las condiciones en las que viven millones de personas, aumentando la presión sobre los cultivos, el agua, los sistemas de energía y las ciudades. Durante julio y los primeros días de agosto se registraron temperaturas muy altas en diferentes partes del planeta. Al mismo tiempo, varias regiones enfrentaron sequías, incendios forestales, lluvias intensas e inundaciones.

Los océanos también están dando una señal de preocupación. De acuerdo con la NOAA y el servicio climático Copernicus de la Unión Europea, la temperatura promedio de la superficie del mar alcanzó en julio el nivel más alto registrado para ese mes.

El calentamiento del mar es importante porque los océanos absorben gran parte del calor adicional del sistema climático. Cuando sus aguas están más calientes, también pueden cambiar las condiciones que favorecen determinados fenómenos meteorológicos y afectar ecosistemas marinos.

El mensaje que dejan los registros de julio y las olas de calor de agosto es claro: el calor extremo se está convirtiendo en un problema que afecta al clima, la salud, la economía y la vida diaria al mismo tiempo.

La discusión ya no consiste únicamente en saber cuál será la temperatura máxima de un día. El desafío es prepararse para un mundo donde los períodos de calor intenso pueden ser más frecuentes y tener efectos cada vez mayores.

Por eso, las autoridades meteorológicas insisten en mejorar los pronósticos, fortalecer las alertas y compartir información de manera rápida. La capacidad de anticiparse puede marcar la diferencia entre una emergencia manejable y una crisis con grandes pérdidas humanas y económicas.

Europa es una de las regiones que está viviendo con mayor intensidad esta situación. El período entre junio y julio fue el más caluroso registrado en Europa occidental, mientras que agosto mantiene temperaturas elevadas en varios países.

Algunas zonas ya han enfrentado varias olas de calor desde mayo. Francia, por ejemplo, recibió advertencias por temperaturas superiores a 35 °C, mientras que Suiza emitió una alerta de nivel tres por temperaturas similares.

El calor no afecta solamente a las personas. La falta de humedad en el suelo y la sequía aumentan el riesgo de incendios y pueden reducir el agua disponible para la agricultura. También pueden disminuir el nivel de los ríos, afectar el transporte y aumentar la demanda de electricidad debido al uso de sistemas de refrigeración.

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