El ajusticiamiento de Trujillo, 62 años después

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PUNTA CANA, RD. El asesinato del dictador Rafael Leónidas Trujillo tuvo lugar el 30 de mayo de 1961 en la avenida George Washington mientras se dirigía a su residencia en San Cristóbal.

El magnicidio de Rafael Leónidas Trujillo fue la culminación de una conspiración gestada dentro de varias familias dominicanas influyentes, cansadas de los abusos del régimen dictatorial.

Ocurrió en la avenida George Washington cuando el generalísimo, como también era conocido, se dirigía a su casa en San Cristóbal.

En ese lugar, fue sorprendido por un complot conformado por Salvador Estrella Sadhalá, Antonio Imbert Barreras, Antonio de la Maza, Huáscar Tejeda, el teniente Amado García Guerrero, Roberto Pastoriza y Pedro Livio Cedeño.

Estos individuos alcanzaron el vehículo en el que viajaba Trujillo y le dispararon, logrando poner fin a la vida del tirano. Sin embargo, su plan no fue perfecto, ya que después de que se anunciara su muerte, los agentes del Servicio de Inteligencia Militar (SIM) comenzaron a buscar pistas y descubrieron a varios de los conspiradores.

El lugar donde ocurrió el asesinato de Trujillo no fue limpiado, se dejaron armas registradas a nombre de los conspiradores, y el automóvil de uno de ellos también fue abandonado cerca de la escena del crimen. Sin embargo, el error que condujo a la muerte de todos los conspiradores fue no haber matado a Pedro Livio Cedeño, quien resultó gravemente herido, aunque no se sabe con certeza quién le infligió las heridas, y no haberse preocupado por matar al chofer de Trujillo, Zacarías de la Cruz.

Con la muerte de Rafael Leónidas Trujillo, se puso fin a una de las dictaduras más sombrías del siglo XX.

La historia nos presenta a dictadores que han permanecido o siguen en el poder durante mucho tiempo gracias a su habilidad, inteligencia o carisma personal. El caso de Trujillo es de carácter novelesco, ya que su mandato se basó en el terror y la brutalidad.