Ciberseguridad

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La inteligencia artificial incomprendida

ramonezorrilla@gmail.com

Cuando hablamos de inteligencia artificial, hablamos de un término que a través de los años se ha manejado desde el punto de vista incorrecto en cuanto a la opinión pública se refiere, porque por alguna extraña razón, todos piensan en Skynet de Terminator. No los culpo, los buenos amigos del séptimo arte se han encargado de mitificar a la inteligencia artificial como una especie de demonio que no se le puede dar el chance de existir, debido a que ella destruiría la raza humana tal y como hace Skynet en Terminator, por otro lado, lo que se ha planteado y lo que hemos venido haciendo los que la estamos utilizando, es tener al asistente perfecto como lo es Jarvis para Tony Stark en Iron Man.

Recordemos que cuando hablamos de inteligencia artificial no estamos hablando de suplantación de la condición humana, realmente estamos hablando de una secuencia algorítmica con soluciones preestablecidas o como a mí me gusta llamarlo, un algoritmo mutante que aprende a partir de las instrucciones realizadas por el usuario que la esté utilizando.

Entremos en materia, OpenAI es una compañía de investigación de inteligencia artificial fundada en diciembre del 2015, pero no fue sino hasta noviembre del 2022 cuando comenzó a prestársele atención, debido a que sus investigaciones en materia de inteligencia artificial tuvieron sus frutos con el afamado ChatGPT.

GPT son siglas en inglés que significan “Transformador Preentrenado Generativo”, dejando de lado el tecnicismo, chatGPT o cualquier otra versión de inteligencia artificial no ha venido ni vendrá a quitarle los puestos de trabajos a las personas, por el contrario, vino y vendrá para transformar la tradicionalidad de la labor diaria a partir de su función real como asistente, sin importar la rama del saber a la que se dediquen.

Un problema que antes tomaba 5 horas encontrar una solución viable, ahora puede tomar un par de minutos encontrar la solución, lo que sí hay que tener en cuenta es que, si el problema es de física nuclear, un biólogo marino no puede ser quien esté buscando la solución, porque no sabrá interpretar ni entrenar a la Inteligencia Artificial como ChatGPT.