lunes, junio 17, 2024
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Trujillo y la fuente de champagne

ANTONIO CEDEÑO CEDANO (MACHO)

redaccion@editorabavaro.com

Trujillo era un narcisista, según los más versados en psicología andante, para los más avezados en sicosociología era un megalómano, pero hay otros que opinan por hechos comprobatorios, que Trujillo era un cleptómano, ycomentan el siguiente hecho. Cuando Héctor Bienvenido Trujillo, era Presidente, se hizo nombrar Embajador Ad Large en Jasonville, Florida, Estados Unidos.

Es decir, que era el embajador de mayor rango, en esta ciudad que para la época era la ciudad más importante de Miami, Florida. Trujillo, el embajador más importante en los Estados Unidos de Norteamérica.

Rafael Leónidas Trujillo Molina estaba acostumbrado, por narcisismo, megalomanía, sicología social o cleptomanía espiritual, a que lo ensalzaran, pero en Estados Unidos habían muchos intereses y personalidades a quien la prensa ensalzar, los periódicos no le daban el tamaño a las columnas – cinco y seis pulgadas-, que le ofrecían El Caribe y La Nación, que eran de su propiedad.

Decidió hacerse notar, para lo cual hizo una fiesta e invitó las grandes personalidades de los Estados Unidos, e hizo colocar una fuente de champagne, en el salón principal del Hotel Plaza, y los invitados nutrían sus vasos de champañola como decían los dominicanos, medios cacharifos, o semi borrachos, llenando los vasos por tuberías.

Cuando terminó la fiesta reunió todos los mozos del Hotel Plaza y le entregó la suma de cien y doscientos dólares a cada uno, suma muy importante, en cuanto se refiere al poder adquisitivo del dólar, como donación especial.

Al día siguiente, el periódico New York Times, publicaba en primera plana el derroche hecho por un embajador de una república bananera, a quien los Estados Unidos le daba una subvención económica para el sostenimiento militar, y eran gastados en las mismas narices del dador en una parranda desenfrenada.

“Rafael Leónidas Trujillo Molina estaba acostumbrado, por narcisismo, megalomanía, sicología social o cleptomanía espiritual, a que lo ensalzaran”. Fueron los términos casi similares a los reproducidos por los periódicos nacionales, con su defensa al fondo, que mencionaban a Trujillo como el embajador derrochador, los diarios dominicanos omitían el termino derrochador, por generoso y nombre del embajador. El pueblo dominicano acostumbrado a leer entre líneas, sabía que se refería al Jefe, que le deban razón a los que lo consideraban cleptómanos. Esa crónica parece haber sido sacada por el diario New York Times, para referirse al carro Cadillat blindado especial, que regaló Rafael Leónidas Trujillo Martinez- Ramfis a King Nova, artista americana, cuyo costo al final de la década de 1950, de veintinueve mil dólares americanos, entonces apuntaba la crónica, que también gastaba el hijo, las dadivas de los gastos militares, en regalos y canonjías, con las artistas del momento, en los Estados Unidos.Porfirio Rubirosa unido a Zsasa Gabor, era el celestino de Ramfis.