En Higüey, específicamente en la calle Máximo Gómez del sector Antonio Guzmán, parece que inauguraron —sin aviso— un nuevo “vertedero comunitario”. Aunque el lugar fue arreglado y cerrado hace un año, algunos han decidido revivir la tradición: pagar entre 50 y 100 pesos a ambulantes para que desaparezcan la basura… arrojándola cerca del río, claro está.
El sistema es simple: uno paga, otra tira y todos respiran el resultado. Mientras tanto, las autoridades brillan por su paciencia —o su ausencia—, y los residentes siguen esperando que este “proyecto” deje de crecer antes de que se convierta en patrimonio del sector.
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