En San Pedro de Macorís, el tanque que abastecía de agua a Consuelo colapsó en noviembre pasado y, seis meses después, sigue siendo más noticia el silencio que la solución.
En INAPA parece que el calendario corre distinto, porque el “pronto iniciaremos” ya cumple medio año. Mientras tanto, los residentes hacen malabares: comprar agua, almacenarla, racionarla… vivirla como lujo. Aquí el agua no llega por tubería, llega por fe. Y las autoridades, cómodas, como si el problema se evaporara solo.
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