miércoles, mayo 22, 2024
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En buen sentido: ¿Hay que hacer elecciones en tiempo de coronavirus?

En buen sentido: ¿Hay que hacer elecciones en tiempo de coronavirus?

Antonio Corcino | ancorcino@gmail.com
La pandemia del coronavirus mata, enferma, aísla, destruye empleos, cierra empresas y deteriora la calidad de vida. Es un hecho esta crisis sanitaria es un asunto de vida, como también lo es la celebración de las elecciones. Para evitar la propagación del coronavirus el Gobierno prohibió la celebración de mítines y otros actos multitudinarios, lo que cambió la forma de hacer campaña electoral, pues el coronavirus marca la pauta y el ritmo de la política, prioridades y las urgencias. El proselitismo o la forma tradicional de hacer política no son posibles en esta circunstancia. Ahora bien, tenemos una fecha fatal, las elecciones deben celebrarse antes del 16 de agosto, porque la Constitución establece que la investidura del jefe de Estado debe celebrarse en ese día. En tal sentido, el pleno de la Junta Central Electoral (JCE) en comunión con los partidos políticos pospuso para el 5 de julio las elecciones ordinarias generales presidenciales, senatoriales y de diputaciones, teniendo en cuenta la emergencia sanitaria generada por el covid-19. El cambio de fecha de las votaciones, tal vez podrían tener consecuencias institucionales impredecibles; decisión que encendió debates, sobre la conveniencia o no de realizarlas en medio de esta pandemia de dimensiones planetaria. Según la Junta más de 7 millones tienen derecho a votar en 4,625 recintos con 16,499 colegios electorales en 32 provincias, vidas por la que todos estamos comprometidos a proteger. El organismo gestor de las elecciones y los delegados de los partidos se enfocarán en discutir las maneras de preservar la salud de esos electores, empleados, funcionarios de colegios y delegados de los partidos trabajaran en los diferentes procesos para la celebración de las elecciones. Sin embargo, debido a la forma como el Gobierno está manejado esta crisis, por igual la gestión de Estado, de falta de confianza y credibilidad, más que un riesgo sanitario, de abstención por el miedo y de desarrollarla en un contexto de incertidumbre, tal vez, no ir a votar es un acto que podría favorecer al oficialismo. Cierto, es una cuestión de vida no hacer las elecciones en este año, y procurar un cambio de mando. Nos matan gradualmente las ineficaces e impuestas políticas públicas, las acciones y decisiones del Gobierno que solo favorecen a sus secuaces con clara tendencia a destruir la vida. Por tanto, también es un asunto de vida no realizar elecciones, como no tratar revertir este estado de situación mediante el voto.]]>