SANTA CRUZ DE EL SEIBO. A veces, la vida te lanza golpes tan duros que parecen imposibles de resistir. Pero hay personas que no solo sobreviven, sino que renacen con más fuerza. Ese es el caso de Rosa Pillier, una mujer de 40 años, madre soltera, estudiante, secretaria, emprendedora y, sobre todo, una guerrera que venció al cáncer, a la amputación y a las barreras que la vida le impuso. Hoy, desde Santa Cruz de El Seibo, su historia inspira a toda una comunidad —y al país entero— a creer que sí se puede.
UNA CAÍDA
Rosa tenía apenas 20 años cuando su vida dio un giro inesperado. Como cualquier estudiante en un día de clases, bajaba las escaleras de su centro educativo. De pronto, su pierna izquierda falló. Sin dolor previo, sin señales. Solo dejó de responder. “Pensé que era una simple torcedura”, recuerda. Pero lo que parecía un accidente menor fue el inicio de un largo proceso médico.
Tras estudios y consultas, llegó el diagnóstico que lo cambió todo: un tumor canceroso en la pierna izquierda. Para salvar su vida, los médicos no dejaron lugar a dudas: era necesario una amputación. “Fue un golpe muy duro. Me sentí en shock, como si todo se derrumbara”, confiesa. “Pero entendí que estar viva ya era una oportunidad. Y si Dios me dejaba aquí, era por algo. No me podía rendir”.
EL DOLOR DE LA PÉRDIDA
La amputación fue dolorosa, no solo en lo físico, sino en lo emocional. Rosa tuvo que enfrentarse a una nueva realidad: caminar con una prótesis, reaprender movimientos, y, sobre todo, mirarse al espejo y aceptar el cambio. “Adaptarse no fue fácil. Había días en que no quería salir, otros en los que lloraba en silencio. Pero también sabía que quedarme ahí no era una opción”, cuenta con firmeza. Su frase de vida resume su actitud: “Las dificultades no definen nuestra vida; lo hace la actitud con la que decidimos enfrentarlas.”
CAMINAR CON UNA PRÓTESIS
Hoy, Rosa no solo camina con una prótesis, sino que lo hace con seguridad y propósito. Camina con el orgullo de quien ha vencido el miedo, el dolor y la inseguridad. Camina para mostrarle al mundo que los límites físicos no son más fuertes que la voluntad de vivir. “Al principio me sentía observada, como si todos me miraran. Pero aprendí a caminar con la cabeza en alto. Soy mucho más que una pierna menos; soy una mujer completa”, afirma con una sonrisa.
MUJER
Rosa no se define por lo que perdió, sino por todo lo que ha logrado. Es madre soltera de un adolescente, su motor diario. Es secretaria en el Distrito Educativo 12-03 en El Seibo, donde cumple con sus funciones con entrega. Y como si eso fuera poco, Rosa ha encontrado en la cocina una pasión y una fuente de ingresos. Emprendió un pequeño negocio de venta de pasteles en hoja, y su clientela crece gracias a la calidad de sus productos y a su dedicación. “Es cansado, no lo niego. Pero cuando uno tiene claro lo que quiere lograr, y se apoya en Dios, todo se puede”, asegura.
UN MENSAJE DE VIDA
La historia de Rosa va más allá del drama personal. Es un testimonio poderoso de resiliencia en un país donde, cada año, miles de personas viven realidades similares. El doctor Juan Vicente Méndez, jefe de Cirugía Vascular del Hospital Moscoso Puello, advierte que más de 7,000 muertes anuales están directamente relacionadas con estas amputaciones. Cifras que superan incluso algunas tasas de mortalidad por cáncer. La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la amputación como la extirpación de una parte del cuerpo por causas como infecciones, accidentes, tumores o mala circulación. En estos casos, el uso de prótesis ayuda a mejorar la calidad de vida y a recuperar autonomía, pero el proceso emocional y social muchas veces es igual o más difícil que el físico.
LA INCLUSIÓN LABORAL
Rosa forma parte de un grupo que aún lucha por espacios en la sociedad: las personas con discapacidad. Aunque la Ley 5-13 obliga a que al menos el 5 % del empleo público y el 2 % del privado esté ocupado por personas con discapacidad, los datos muestran otra realidad. Según la Encuesta Nacional de Actividad Económica del 2023, del Ministerio de Economía Planificación y Desarrollo, solo el 4.0 % de las empresas que reportan tener personal con discapacidad cumple ese mínimo legal. Las empresas pequeñas tienen mayor inclusión (hasta 6.4 %), pero en las grandes y muy grandes, la participación baja al 1.4 % y 0.6 % respectivamente.
UN RAYO DE ESPERANZA
En medio de estas brechas, el Gobierno dominicano ha anunciado que más de 400 personas con discapacidad han sido insertadas al mercado laboral en más de 15 empresas. Además, se implementó el Fondo Nacional para la Niñez y Adolescencia con Discapacidad, que otorga un subsidio mensual de RD$6,000 a 7,620 beneficiarios, con planes de alcanzar 12,000 hogares para 2025.
SUEÑOS EN MARCHA
Rosa no vive del pasado. Ella mira hacia el futuro con esperanza. Sueña con tener su propio local para vender alimentos, graduarse como profesional y seguir creciendo como mujer, madre y líder comunitaria. “Yo no soy una víctima”, dice con firmeza. “Soy una mujer valiente que decidió no detenerse”. Rosa Pillier es mucho más que una historia de superación. Es la representación viva de lo que puede lograr una persona cuando decide levantarse, aun cuando todo parece en contra. Su historia, nacida de una caída, es hoy un ejemplo nacional de esperanza, coraje y fe.
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