Llanto y tristeza

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Madres con hijos desaparecidos exigen de las autoridades que den respuestas a la angustia que viven sus familias. Entienden que el rol del Ministerio Público y la Policía en estos casos ha sido deficiente, y que actúan como si a sus hijos se los hubiese tragado la tierra.

Génesis Pache y
Limber Ramírez
redaccion@editorabavaro.com

VERÓN. Ser madre resulta en uno de los mayores privilegios para algunas mujeres, pero la pérdida o desaparición física de un hijo es desgarrador para sus progenitoras. Esto se
agudiza más cuando no se reciben respuestas sobre lo sucedido con ese vástago. Esa es la historia de las madres que de una u otra forma han perdido a sus hijos, quienes un día desaparecieron sin dejar rastros. Ver sus fotos en los carteles con las palabras de “se busca” les hace revivir una y otra vez ese terrible episodio.

AÚN LO ESPERA

La señora Elena Pilier, procreó 4 hijos en La Romana, pero el mayor de ellos, Ricky Alejandro Fabián Pilier (alias Franklin), perdió comunicación con ella y los demás familiares, hace 4 años, el 17 de julio del 2019. En ese momento, Ricky tenía 34
años.

A la madre de Franklin, aunque han pasado 4 años desde que lo vio con vida por última vez, todavía sus ojos se llenan de lágrimas, como si fuera el primer día. Sostiene en su mano una pequeña tolla, la cual buscó minutos antes de expresar el calvario por el
cual ha tenido que atravesar al perder el contacto con su hijo.

Cuenta que su hijo era muy juguetón y atento con sus hermanos y cualquier necesidad que ella pudiera tener. Afirma que su hijo fue visto por última vez echando combustible en
una estación de gasolina, y que horas más tardes encontraron el carro en que viajaba en la carretera detrás del aeropuerto de La Romana.

Doña Elena explica que el carro tenía abolladuras y cristales rotos, como si hubiera sufrido un accidente, pero lo que más le llamó la atención es que en el interior del vehículo no había una desde ese instante nunca más ha vuelto a ver a su hijo.

Agrega que Dios le ha dado fuerza para soportar todo este tiempo, y que los primeros tres años de la desaparición de su hijo acostumbraba sentarse frente a su casa, con la esperanza de que en cualquier momento su hijo regresara. Sostiene que han recorrido casi el país completo y ofrecido recompensa en busca de algún resultado positivo, pero que nunca la han llamado.

“El Día de las Madres, en cuanto a regalos, para mí no son tan diferentes a cuando él estaba, porque mi hijo no esperaba que llegara solo ese día para regalarme. Él siempre me traía algo, una tasa, un vaso, un pedazo de bizcocho; nunca me visitaba con las manos vacías, y todas las mañanas, desde que él se levantaba, me llamaba”, expresó la madre acongojada.

Elena mantiene la esperanza de que su hijo aparezca, por lo que invita a que cualquier información se la suministren al teléfono 829-940-6335.

FRUSTRACIÓN

Con esta misma pena vive Mariana Estévez Lora, madre de Londi Núñez, de 25 años, quien está desaparecido desde el pasado 11 de octubre de 2022. El joven se esfumó alrededor de las 7:00 de la mañana, cuando salió en dirección a su puesto de trabajo
en un restaurante del Distrito Municipal Verón-Punta Cana, provincia La Altagracia.

Mariana siente frustración por las pocas acciones que ha desarrollado las autoridades en el caso de su hijo. Dice que ellos se quedaron depurando informes, y “no me dijeron nunca
nada; ni me han dicho nada”, señala.

“Yo pienso todo, porque uno piensa todo, la mente es libre. Pienso que se vendieron y que ellos saben lo que pasó y no me han querido decir nada. Eso es lo que yo pienso”, manifiesta Estévez.

También, considera que “en una investigación tiene que salir algo a la luz; no se puede quedar todo oculto, como que se lo tragó la tierra; como que se hizo un hoyo ahí donde él llegó y se lo tragó la tierra. No, no puede”.

Esta madre desesperada explica que su hijo ya cumplió, el pasado 11 de mayo, siete meses de estar desaparecido. Refiere que en las primeras semanas de la ausencia de su hijo, tanto ella como sus demás familiares realizaron labores de búsqueda en los bosques y otros espacios.

Mariana y su familia son de escasos recursos, lo que ha limitado sus esfuerzos para localizar a Londi. Ella explica que la relación con su hijo era muy abierta y normal. “Muy
amoroso conmigo, y yo con él. No le voy a decir que me lo decía todo, pero me contaba algunos de sus secretos”, expresa.

La madre de Londi lo describe como un muchacho tranquilo, que no causaba problemas. Dice que solo iba de su casa al trabajo, y que los días libres la visitaba. Cuando Londi desapareció, se dijo que andaba con una camisa blanca que tenía el logo del restaurante para el cual trabajaba.

También se informó que iba montado en su passola, pero que no llegó a realizar sus labores como empleado. Este joven es oriundo de Sabana Grande de Boyá y vivía en Verón con su pareja sentimental. Las autoridades no han dado con su paradero, ni han ofrecido mayores detalles. Se limitaron a referir que habían revisados varias cámaras de seguridad, pero sin resultados. Su familia puede ser contactada al 809 251 4504.