lunes, junio 24, 2024
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Juan Cimarrón: 40 años nómada en Los Haitises

Manuel Antonio Vega

mvega@editorabavaro.com

EL VALLE, HATO MAYOR. Juan Cimarrón, es un hombre de unos 43 años de edad. Nadie conoce su nombre verdadero. Nació al amparo de los árboles y pastizales del parque nacional Los Haitises, haciendo vida nómada completamente descalzo y desnudo en esa reserva científica.

Nunca ha abandonado ese lugar ni con los ciclones que han afectado el país ni con el desalojo llevado a cabo por el gobierno de Joaquín Balaguer en esa zona, en 1991.

HOMBRE SILVESTRE 1

De tez negra, mirada profusa y de unos 5 pies de estatura, este enigmático hombre, durante todo este tiempo, solo se ha alimentado de víveres, arroz y frutas.

Su cuerpo sólo ve agua, cuando la madre naturaleza apremia la lluvia en el copioso bosque que lo rodea.

Duerme y hace siesta en un cuartucho, construido con dos palos y un caballete, forrado con varias pencas de yagua de palma real.

Como en la época del paleolítico, Juan Cimarrón, como es conocido por las escasas personas que lo han podido ver y hablar con él, prende candela frotando dos piedras volcánicas, que extrae de las que abundan en la zona, para cocer sus alimentos.

Pocas personas en el municipio agrícola de El Valle, a unos 17 kilómetros al oeste de donde vive el hombre “cimarrón”, saben de la vida silvestre de este ser.

TESTIMONIOS

Radhamés Peguero, un hombre que tiene un kiosco en el kilómetro 4, próximo adonde pernocta Juan Cimarrón, lo recorta y afeita. Solo a Radhamés tiene de amigo y es a quien le vende los cocos secos que derriba.

En tanto, Pedro Martínez Cisneros, un famoso personaje de El Valle y a quien le faltan sus dos piernas, dice que conoce a Juan Cimarrón y que hace unos siete años tuvo que enfrentarse “a los machetes” con él para salvar su vida, porque el salvaje hombre entendía que le estaba invadiendo su hábitat. “Ese hombre es salvaje; no come carne, solo víveres y arroz, y cuando ve a alguien que se asoma a su casa se le ponen los ojos como un tomate de rojo, y le va encima con un machetico corto y sin cabo que tiene”, narra Martínez Cisneros.