En el complejo deportivo de San Pedro de Macorís, los cables y los aires acondicionados parecen tener más enemigos que la seguridad tiene respuestas. En menos de un mes, los alambres que suministran energía a los equipos de aire acondicionado de las oficinas del bajo techo han sido robados en varias ocasiones.
A este paso, habrá que preguntarse si los ladrones tienen más facilidad para entrar que el personal de seguridad para vigilarlos. Mientras los cables desaparecen una y otra vez, la pregunta sigue en el aire, aunque los aires acondicionados ya no tengan ni energía para funcionar: ¿Quién está cuidando el complejo deportivo?
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