SANTO DOMINGO. La emisión de nuevas tarjetas de crédito cayó 20.2 % y la deuda acumulada se contrajo 1.9 % en términos reales a julio de 2026 en República Dominicana, mientras las entidades financieras endurecieron los criterios de aprobación y mejoraron los indicadores de riesgo, en un contexto de recuperación de la actividad económica. Según la Superintendencia de Bancos, al cierre de julio, el saldo adeudado por tarjetas ascendió a RD$125,429 millones, con un crecimiento nominal de 2.1 %, frente al 17.2 % registrado un año antes. La desaceleración coincide con una reducción de la morosidad y un menor uso del financiamiento por parte de los tarjetahabientes.
MENOS DEUDA, PERO EL CONSUMO SE MANTIENE
El comportamiento de las tarjetas refleja una etapa avanzada del ciclo crediticio, en la que las entidades priorizan la calidad de sus carteras sobre el crecimiento. Después de varios años de expansión, la banca ha adoptado criterios más selectivos para reducir su exposición al riesgo. La cartera acumula cuatro meses consecutivos de contracción real, en línea con el crédito de consumo, que disminuyó 3.3 %. Esto ocurre mientras la actividad económica registra un crecimiento de 3.8 %, según el Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE) a julio.
De los diez indicadores utilizados para evaluar el desempeño de las tarjetas, ocho mejoraron durante el último año. El saldo promedio real por tarjeta cayó 2.8 %, hasta RD$39,519, mientras que el límite promedio de crédito se mantuvo prácticamente estable, con un aumento de 0.6 %. En contraste, el consumo mensual promedio real aumentó 1.6 %, hasta RD$21,789. La proporción del límite de crédito utilizado descendió de 24.6 % a 23.8 %, mientras que la participación del saldo financiado bajó de 64 % a 63.5 %. Estos resultados sugieren que los consumidores mantienen sus compras, pero financian una menor proporción de sus gastos, reduciendo así el endeudamiento real.
BANCA RESTRINGE NUEVAS TARJETAS
Durante los 12 meses hasta julio se emitieron 695,168 tarjetas, frente a las 871,364 del período anterior. El total en circulación disminuyó 1.3 %, hasta 3.57 millones. La reducción afectó principalmente a los segmentos de menores ingresos. Las tarjetas otorgadas a personas con ingresos formales inferiores a RD$12,500 bajaron de 94,668 a 46,811, mientras que las concedidas a personas sin ingresos reportados en la Tesorería de la Seguridad Social (TSS) disminuyeron de 253,625 a 197,040. En cambio, la emisión a personas con ingresos superiores a RD$100,000 aumentó 7.2 %, lo que apunta a una selección más rigurosa de los nuevos clientes, en lugar de una retirada generalizada del producto. Pese a la reducción, las tarjetas continúan siendo una vía importante de acceso al crédito formal, al representar el 55.8 % de los 152,830 nuevos deudores incorporados al sistema durante el período analizado.
DISMINUYE LA MOROSIDAD
La mejora en la calidad de la cartera también se refleja en los indicadores de incumplimiento. La ratio de incumplimiento, que mide la proporción de la deuda al día que cae en impago durante los siguientes 12 meses, bajó a 10.6 % en julio, luego de alcanzar un máximo de 12.1 % en enero. La morosidad superior a 90 días disminuyó de 6 % a 5.3 %. Asimismo, los atrasos de 30 días descendieron a 9.9 % y los de 60 días, a 6.8 %. Sin embargo, persisten diferencias entre los grupos de ingresos. Los tarjetahabientes que perciben menos de RD$12,500 mensuales registraron una morosidad de 7.7 %, frente al 1.4 % de quienes ganan más de RD$100,000. Además, para el segmento de menores ingresos, el límite promedio aprobado equivale a 17 veces su ingreso formal mensual, una relación que refuerza la importancia de evaluar la capacidad de pago antes de conceder financiamiento.
EL RETO DE LA RECUPERACIÓN
La reducción del endeudamiento real, la menor emisión y la mejora de los indicadores de riesgo sugieren que el ajuste de la banca está contribuyendo a estabilizar la cartera. No obstante, el crecimiento del crédito todavía no acompaña la recuperación económica. La evolución de las tarjetas es relevante porque el consumo de los hogares representa cerca del 70 % de la actividad económica dominicana y el financiamiento contribuye a sostener parte de ese gasto. El desafío para las entidades financieras será reactivar el crédito sin elevar nuevamente el riesgo de incumplimiento, mediante criterios prudentes de aprobación y límites ajustados a la capacidad de pago de cada cliente.
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