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Un problema urgente con soluciones posibles

Por Paul Beswick

Punta Cana, reconocida internacionalmente como uno de los destinos turísticos más importantes del Caribe, enfrenta una paradoja inquietante: mientras sus resorts y playas proyectan una imagen de paraíso, las comunidades y barrios que sostienen ese ecosistema —como Veron, Bávaro, Uvero Alto, Cabeza de Toro, La Ceiba, etc., luchan todos los días, a brazo partido, contra un grave problema de acumulación de basura.

El diagnóstico

La generación de residuos en estas comunidades supera ampliamente la capacidad de recolección actual. Las causas son múltiples: Limitación de recursos, el crecimiento poblacional acelerado impulsado por la migración laboral vinculada al turismo, la ausencia de un plan, estrategia y un equipo técnico municipal calificado, insuficiencia de contenedores y puntos de acopio, la frecuencia irregular de los camiones recolectores del ayuntamiento y la falta de cultura ciudadana en el manejo de desechos.

El resultado es visible: vertederos improvisados en terrenos privados, vulnerando derechos de propiedad; en avenidas, calles y esquinas, justo al lado de clínicas y hospitales; residuos arrastrados por la lluvia hacia imbornales, cañadas y zonas turísticas y costeras, proliferación de vectores que generan enfermedades humanas como ratas y mosquitos, y contaminación de acuíferos subterráneos que abastecen a la población y a los hoteles. El impacto no es solo ambiental: afecta la salud pública y contradice la imagen que el destino proyecta al mundo.

Responsabilidad del Ayuntamiento

Las autoridades de la Junta de Distrito Municipal Turístico de Verón-Punta Cana, electas por el pueblo para gestionar debidamente esta situación, tienen el deber de implementar un conjunto de acciones concretas claves:

Crear un comité permanente de estudio seguimiento y control de residuos sólidos, conformado por asesores y técnicos, públicos y privados, para reevaluar y rediseñar completamente, el sistema de recogida de basura, a los fines de generar mejoras claves urgentes en el proceso, buscando ampliar la cobertura de recolección con rutas fijas, horarios publicados y mayor frecuencia semanal en zonas densamente pobladas.

Instalar ecopuntos con contenedores diferenciados para residuos orgánicos, reciclables y no reciclables.Implementar un sistema de trazabilidad para monitorear la cadena desde la recolección hasta la disposición final.

Crear una campaña masiva e intensa de concientización ciudadana sobre esta problemática.

Solicitar asistencia económica y técnica del gobierno central, sector privado, organismos nacionales e internacionales e instituciones de los principales países emisores de turistas.

Rol de la comunidad

La solución no puede recaer únicamente en el Ayuntamiento. La participación ciudadana es indispensable bajo la rectoría de la municipalidad:

Organizar equipos barriales que vigilen el cumplimiento de rutas y denuncien vertederos ilegales.

Promover el compostaje doméstico para reducir la fracción orgánica, que representa más del 60% de los residuos generados.

Involucrar a escuelas y juntas de vecinos en campañas permanentes de educación ambiental.

Gestionar alianzas con el sector hotelero, que tiene capacidad logística y puede contribuir con recursos para programas de reciclaje comunitario.

Punta Cana no puede permitirse que la prosperidad turística coexista con la degradación ambiental de sus comunidades. La gestión de los residuos sólidos es una deuda pendiente que requiere voluntad política, inversión sostenida y ciudadanía activa. El momento de actuar es ahora. ¿Qué estamos esperando?

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