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Reeducación de la marcha es clave para recuperar seguridad al caminar tras un ACV

Por Hilma Feliciano

EL SEIBO. La rehabilitación temprana y personalizada puede favorecer la recuperación de la movilidad, la fuerza, el equilibrio y la independencia de las personas que han sufrido un accidente cerebrovascular (ACV). Tras un accidente cerebrovascular, la recuperación no termina con la atención médica inicial. Comienza entonces un proceso de rehabilitación en el que la fisioterapia puede desempeñar un papel fundamental para ayudar al paciente a recuperar funciones afectadas y retomar, de manera progresiva, actividades de su vida cotidiana. Dando continuidad a la serie Salud sin Mitos Yaoska Villamán, especialista en fisioterapia, quien destacó que cada proceso de rehabilitación debe diseñarse de acuerdo con las necesidades y el grado de afectación de cada paciente. “Todos los pacientes que pasan por un ACV no tienen el mismo programa de ejercicios, aunque puedan tener muchas cosas similares”, explicó la especialista, al señalar que la terapia debe ser personalizada y aplicada por profesionales capacitados.

MOVILIDAD, FUERZA Y COORDINACIÓN

Entre los ejercicios utilizados durante la rehabilitación se encuentran los de movilidad articular, estiramiento, fortalecimiento muscular, equilibrio, coordinación y reeducación de la marcha. Villaman explicó que los ejercicios de movilidad buscan mantener el rango de movimiento de las articulaciones y prevenir la rigidez. Estos pueden incluir movimientos realizados dentro de las posibilidades del paciente, siempre respetando su condición física. En el fortalecimiento muscular pueden utilizarse recursos como bandas elásticas, pesas ligeras o el propio peso corporal. El trabajo comienza con niveles bajos de resistencia y aumenta progresivamente conforme el paciente desarrolla mayor capacidad. La coordinación y la destreza también forman parte del proceso. Actividades con pelotas, movimientos sobre una mesa, ejercicios de control fino y grueso de las manos y caminatas en línea recta permiten trabajar desde movimientos amplios hasta acciones que requieren mayor precisión.

EQUILIBRIO

Otro de los pilares de la fisioterapia después de un ACV es el trabajo del equilibrio y el control postural. La especialista explicó que los pacientes pueden realizar ejercicios destinados a mejorar acciones básicas como mantenerse sentados sin apoyo, pasar de la cama a una silla, realizar transferencias y distribuir progresivamente el peso entre ambas piernas. Estas actividades buscan que la persona gane seguridad para desenvolverse en diferentes situaciones de la vida diaria y avance hacia una mayor independencia.

REEDUCAR LA MARCHA

Para Villaman, la reeducación de la marcha ocupa un lugar especialmente importante dentro del proceso de recuperación. El tratamiento puede incluir ejercicios de apoyo, caminatas asistidas y el uso de cinturones de seguridad o dispositivos ortopédicos, dependiendo de las condiciones del paciente. “El objetivo es volver a caminar con seguridad”, explicó la fisioterapeuta, quien resaltó la importancia de trabajar correctamente los patrones de movimiento para reducir el riesgo de desarrollar problemas musculares o alteraciones a largo plazo.

COMENZAR A TIEMPO La rehabilitación temprana, siempre que las condiciones médicas del paciente lo permitan, puede contribuir a prevenir algunas complicaciones asociadas con la inmovilidad, entre ellas la rigidez articular, la pérdida de masa y fuerza muscular y la aparición de patrones de movimiento inadecuados. Sin embargo, el momento y la intensidad de la movilización deben determinarse de acuerdo con el estado clínico de cada persona. En pacientes que han sido sometidos a cirugías o intervenciones en articulaciones, columna u otras estructuras, es necesario seguir las indicaciones del equipo médico y valorar factores como el dolor, la inflamación y la tolerancia al movimiento. En las primeras etapas pueden emplearse movimientos asistidos por profesionales, con el propósito de favorecer la movilidad sin someter al paciente a esfuerzos que puedan resultar contraproducentes.

MÁS ALLÁ DEL MOVIMIENTO La fisioterapia no consiste únicamente en conseguir que una persona vuelva a mover una extremidad. Su objetivo final es recuperar funcionalidad, seguridad y autonomía. La repetición constante de movimientos específicos permite estimular la neuroplasticidad, proceso mediante el cual el cerebro puede reorganizarse y establecer nuevas conexiones después de una lesión. A través de ejercicios adaptados, el paciente puede trabajar progresivamente las capacidades que fueron afectadas por el ACV. La recuperación puede ser prolongada y variar considerablemente de una persona a otra. No obstante, el seguimiento médico, un programa de fisioterapia individualizado y la constancia del paciente pueden convertirse en elementos esenciales para avanzar hacia una mayor movilidad e independencia.

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