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La obediencia

Por Vianela Blanco Con los ojos abiertos

La obediencia es una actitud responsable de colaboración y participación, importante para la convivencia y las tareas productivas, que nos lleva a practicar una libertad más plena porque echamos por la borda la pesada carga de la soberbia y la comodidad.

Aclaramos que la obediencia no hace distinción de personas y situaciones y debe ir acompañada de nuestra voluntad de hacer las cosas. En resumidas cuentas, este es un acto consciente que nos vuelve sencillos y, por ende, nos ennoblece. En nuestra sociedad estamos viviendo una era donde muchos rechazan cualquier forma de autoridad.

El orgullo, la soberbia y el egoísmo hacen que muchas personas se consideren autosuficientes y superiores a los demás, por lo que sienten que no deben doblegarse ante otros, usando como pretexto el que no son esclavos de nadie; es decir que ellos se perciben como que están por encima de todo el mundo por lo que no deben obediencia a nada ni a nadie.

Muchos creen que el tener poder y dinero les da licencia para hacer lo que se les venga en gana y desobedecen las leyes tanto celestiales como terrenales. Ejemplo palpable de esto lo constituyen gran parte de nuestros políticos que en su gran mayoría se endiosan y son los primeros en desobedecer las leyes de todo tipo, haciendo de estas acciones su modus vivendis.

La Palabra de Dios nos manda a obedecer: “¿Acaso se complace Jehová tanto en los holocaustos y sacrificios como en la obediencia a las palabras de Jehová? Mejor es obedecer que sacrificar”. (1 Samuel 15:22). Aquí el Señor nos da a entender qué es lo que más le interesa de nosotros; no que nos guiemos por dogmas, tradiciones y rituales impuestos por los mismos hombres para supuestamente alcanzar la salvación, sino que para nuestro propio beneficio le obedezcamos a Él y nos irá bien en todo lo que hagamos.

Miremos el mal ejemplo del rey Saúl, por no obedecer fue desechado por Dios como rey de Israel. A lo largo de la Biblia hallaremos muchas historias de más personajes que desobedecieron a Jehová y no les fue nada bien, así que tomemos estos ejemplos y hagamos lo que Dios manda, no sólo en aspectos espirituales sino además en lo terrenal: “De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste” (Rom 13:2)

Inculquémosles a nuestros hijos el valor de la obediencia para que sean ejemplos en esta sociedad carcomida por todo tipo de faltas, y así ellos puedan tener una mejor nación. Les dejo esta frase para que mediten en ella: “La obediencia es la humildad de la voluntad que se sujeta al querer ajeno”. ¡Que Dios los continúe bendiciendo!

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