Punta Cana. Elegir entre comprar una vivienda para alquilarla o adquirir un local comercial no depende únicamente de cuánto cuesta la propiedad o cuánto puede cobrarse de renta. La ubicación, los gastos, el tipo de inquilino y las posibilidades de vender o volver a alquilar el inmueble pueden marcar una gran diferencia en la rentabilidad de una inversión inmobiliaria.
Marbel Lugo, especialista con más de 25 años de experiencia en el sector, explica que un local comercial puede tener una ventaja importante: para muchas empresas, la ubicación forma parte del negocio. Un establecimiento bien situado puede convertirse en un “punto comercial”, por lo que sus ocupantes suelen invertir en adecuaciones y tener menos interés en mudarse con frecuencia. En zonas consolidadas de Santo Domingo, un local bien ubicado puede alcanzar, como referencia, una rentabilidad anual de entre 6% y 10%.
Sin embargo, una renta elevada no significa necesariamente que sea una buena inversión. Lugo recomienda calcular los gastos de mantenimiento, seguros, impuestos, reparaciones, administración y los posibles períodos en que el inmueble permanezca vacío. También advierte que tener mucho tránsito de vehículos frente al local no garantiza que habrá clientes, ya que cada negocio necesita condiciones diferentes de acceso, estacionamiento, visibilidad y espacio.
Antes de comprar, el inversionista debe revisar aspectos como la ubicación, facilidad de acceso, estacionamientos, distribución, capacidad eléctrica, agua, drenaje y áreas para carga y descarga. También es importante saber qué tipos de negocios pueden funcionar legalmente en el inmueble. Mientras más opciones de uso tenga una propiedad, mayores pueden ser las posibilidades de encontrar otro inquilino si el actual se marcha.
Otro punto clave es la revisión legal. No basta con comprobar que el inmueble tenga título; también deben verificarse posibles deudas, cargas, reglamentos, restricciones y permisos de uso. Para Lugo, una pregunta puede ayudar a medir la calidad de la compra: “Si mañana se va el inquilino, ¿seguiría queriendo ser propietaria de este local?” Si la respuesta es negativa, podría significar que la inversión depende demasiado del arrendatario y no de la propiedad.
Por eso, más que buscar solamente una renta alta, el inversionista debe apostar por un inmueble con buena ubicación, demanda, diferentes posibilidades de uso y capacidad para mantener su valor con el tiempo.
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