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Entre los recursos y la idoneidad gerencial

Por RAFAEL RAMÍREZ Finanzas para no financieros

El debate político en Verón-Punta Cana ha comenzado a cobrar intensidad de cara a las elecciones de 2028. A esto se suma la discusión sobre la posible elevación de esta demarcación, actualmente Distrito Municipal Turístico perteneciente al municipio de Higüey, a la categoría de municipio.

Aunque este cambio todavía no se ha materializado legalmente, el proyecto ya ha avanzado en el Congreso Nacional y la importancia económica, turística y poblacional de la zona coloca desde ahora en el centro del debate la calidad de quienes aspiren a dirigirla. Verón-Punta Cana ya administra recursos considerables.

Para 2025 su presupuesto modificado alcanzó aproximadamente RD$704 millones y para 2026 se reportó un presupuesto, incluyendo remanentes, superior a RD$757 millones. Estas cifras adquieren mayor relevancia cuando recordamos que estamos hablando de un distrito municipal. Por eso, más importante que preguntarnos cuánto dinero podría manejar en el futuro, debemos preguntarnos quién tendrá la preparación, experiencia e integridad necesarias para administrarlo correctamente.

La viabilidad y el éxito de una gestión pública local no se miden por la cantidad de dinero que ingresa a sus arcas, sino por la calidad gerencial, la capacidad técnica y la solvencia moral con que esos recursos son administrados. De poco sirve disponer de mayores ingresos si estos no se traducen en servicios públicos eficientes, infraestructura adecuada, planificación urbana y una mejor calidad de vida para la población.

Gestionar recursos importantes puede representar, paradójicamente, un desafío mayor que administrar la escasez. A mayores disponibilidades financieras, mayores deben ser los controles, la planificación y la transparencia. Verón-Punta Cana no necesita simplemente un ejecutor de obras o un distribuidor de presupuestos, sino una administración con visión de desarrollo sostenible, transparencia en la contratación pública y un compromiso firme con el ordenamiento territorial y los servicios esenciales.

Al examinar la lista de nombres que hoy gravitan en el escenario político local, dirigentes comunitarios, empresarios, legisladores, comunicadores y figuras emergentes, encontramos un abanico diverso y prometedor. Entre los nombres que han sido expuestos públicamente hay personas con condiciones para presentar buenas propuestas.

Lo afirmo con conocimiento de causa, con algunos he tenido la oportunidad de colaborar profesionalmente y con otros mantengo vínculos de amistad y respeto personal. Conozco de cerca las cualidades humanas, la formación profesional y la calidad moral de algunos de esos posibles aspirantes. Sin embargo, el gran desafío de cara al 2028 será que la ciudadanía y los sectores productivos evalúen no solamente el carisma, la popularidad o la estructura partidaria de cada candidato, sino también su experiencia gerencial, su capacidad para administrar recursos públicos y, sobre todo, su propuesta concreta para el desarrollo de Verón-Punta Cana.

Quien resulte electo para dirigir esta demarcación en 2028 tendrá que enfrentar retos estructurales impostergables, implementar un verdadero ordenamiento territorial, manejar eficientemente los desechos sólidos, enfrentar los problemas de movilidad vial, responder al acelerado crecimiento urbano y poblacional y mejorar los servicios públicos. Con una población que alcanzó 138,919 habitantes en el Censo de 2022 y que continúa creciendo aceleradamente, administrar Verón-Punta Cana exige cada vez mayor capacidad técnica y gerencial.

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