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La humildad

Por Vianela Blanco Con los ojos abiertos

“El secreto de la sabiduría, del poder y del conocimiento es la humildad”. Hoy me enfocaré en un valor muy pero muy importante y bastante escaso en nuestra sociedad: La humildad. La falta de ella esta carcomiendo nuestra nación y ha provocado el descalabro social en el que vivimos. La humildad consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades; es la capacidad de restar importancia a los propios logros y virtudes y de reconocer sus defectos y errores. Cuando observamos nuestro rededor y analizamos todas las esferas sociales nos damos cuenta de la falta extrema de humildad.

El valor de la humildad nos ayuda a superar el deseo incontrolable por relucir y sentirnos superdotados y admirados sólo por la apariencia y centrar nuestra vida en querer impresionar a los demás. Y a propósito del tema quiero compartirles la siguiente reflexión titulada “La Corona de Vanino dad”, tomada del libro Educando en Valores: No importa la apariencia y el esplendor, la humildad y la sencillez brillan con luz propia cuando son auténticos.

El orgullo es la fachada de la estupidez y la humildad es el cimiento de la sabiduría. Los hombres valiosos llegan a la fama por sus obras mientras que los necios se hacen famosos por la propaganda. El que se sabe merecedor de la aprobación y del aplauso Vanino hace nada para conseguirlos. El hombre seguro de sí mismo goza cuando es apreciado y se duele ante el menosprecio, pero no malgasta su tiempo para cambiar la opinión ajena. Si eres sensato valoras más el juicio de los pocos que te conocen de verdad que las alabanzas o los juicios negativos de los que te desconocen. El necio se irrita con la corrección del amigo y se regodea con las alabanzas del adulador.

El orgullo hincha la pobreza del necio y la humildad agranda la riqueza del sabio. El ejemplo más grande de humildad nos lo dio nuestro Señor Jesús quien siendo el Rey del universo nació en un establo rodeado de animales siendo su cuna un montón de pajas, y vivió en la tierra de manera sencilla y austera. ¡Que gran lección de vida! En Mateo 11:29 el propio Jesús nos llama a imitarle: “…aprended de mi que soy manso y humilde de corazón”, y acto seguido nos revela la recompensa inmediata que trae sobre nosotros el vivir de esta manera: “……y hallareis descanso para vuestras almas”.

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