- Publicidad -

Estética y narrativa en la cinematografía (2 de 2)

Por Ramón A. Herrera Primerísimo Primer Plano

El análisis de Unsane

1. La nitidez inquietante y el ángulo ancho: A diferencia del look más orgánico de Tangerine, la imagen en Unsane es fría, nítida y clínica. Soderbergh explota la lente gran angular del iPhone para distorsionar los espacios cerrados del hospital psiquiátrico, creando una sensación de claustrofobia y deformidad visual.

Los rostros en primer plano se ven ligeramente distorsionados, lo que acentúa la angustia de la protagonista, Sawyer Valentini, y la ambigüedad sobre su estado mental.

2. La estética de la videovigilancia: La calidad de la imagen del smartphone evoca deliberadamente otras formas de visualización digital: una videollamada por FaceTime, una grabación de seguridad o un video subido a internet. Esta familiaridad genera una sensación de paranoia y vigilancia constante, temas centrales de la película.

El espectador se siente incómodo, como si estuviera invadiendo la privacidad de la protagonista o viendo algo que no debería, lo que refuerza la trama de acoso (stalking) que impulsa la historia.

3. Eficiencia y control directoral: Soderbergh ha destacado la eficiencia del proceso como un factor clave. La capacidad de cambiar de locación rápidamente, de colocar la cámara en espacios reducidos (como el interior de un bolso o un baño) y de revisar las tomas al instante le otorgó un control total sobre el lenguaje visual, permitiéndole construir una atmósfera de tensión psicológica con una precisión milimétrica. .

En Unsane, la estética del celular se convierte en una herramienta para generar suspenso psicológico, demostrando la versatilidad del formato más allá del cine de guerrilla y su capacidad para integrarse plenamente en las convenciones de un género establecido.

Nueva gramática cinematográfica

El análisis de Tangerine y Unsane demuestra que la cinematografía por smartphone ha trascendido la etiqueta de «gimmick» o truco publicitario. Estas obras demuestran que la elección de un teléfono como cámara principal puede ser una decisión estética tan válida como elegir rodar en 35mm o en blanco y negro.

La «imperfección» inherente al dispositivo —el grano digital, el destello de la lente, la distorsión del gran angular— se ha resignificado para convertirse en un léxico visual que comunica autenticidad, inmediatez y una subjetividad particular.

Al eliminar las barreras económicas y logísticas de la producción cinematográfica, el cinéma-mobile no solo abre la puerta a nuevas voces, especialmente en regiones con industrias cinematográficas emergentes como la República Dominicana, sino que también enriquece el propio lenguaje del cine.

Obliga a los creadores a ser más ingeniosos y a los espectadores a ser más conscientes de cómo la herramienta de captura moldea la historia que se cuenta. El cine, gracias al dispositivo que llevamos en el bolsillo, se ha vuelto más personal, inmediato y, en última instancia, más democrático.

Loading

Descubre más desde eltiempo

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo