Desorden

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PUNTA CANA, En el corazón de Verón-Punta Cana emerge un marcado contraste que amenaza con opacar la imagen idílica de esta pujante zona turística. Hablo de la llamada Doble Vía, la cual se ha convertido en un nido de problemas y preocupaciones que cuestionan la eficacia de las autoridades.

La escena nocturna que se desenvuelve en esas inmediaciones es una síntesis de una noche desenfrenada: bebentinas que fluyen sin restricciones, música ensordecedora, centros de diversión que operan sin regulación ni supervisión, y personas consumiendo alcohol en plena vía pública. Este escenario de anarquía levanta interrogantes preocupantes sobre el papel de las autoridades en el distrito municipal. Surge la interrogante de si existe alguna conexión oculta que pueda estar encubriendo esas infracciones.

La pasividad aparente de las fuerzas del orden y el Ministerio Público sólo intensifica el descontento entre los residentes. Otro aspecto alarmante es la ausencia de voces y acciones por parte de la clase política local, que apenas se pronuncian al respecto. Actuar de espaldas a lo que ocurre en esta localidad despierta dudas sobre su capacidad para asumir responsabilidades en la toma de decisiones. ¿Están velando por el bienestar de la comunidad que representan o pretenden representar o aúpan agendas que podrían beneficiar a intereses particulares?

Los políticos suelen olvidar que la inercia frente a problemas comunes profundiza la desconfianza y apatía de la población. La realidad descrita obliga a un abordaje pragmático y con determinación. El desorden de la Doble Vía de Verón debe comenzar con una aplicación rigurosa de la ley y regulaciones existentes.

Ministerio Público y las fuerzas policiales deben demostrar su compromiso con la justicia y la seguridad pública. Y la clase política local tiene que despertar de su letargo y sumarse a la acción en busca de soluciones compartidas. La participación activa es esencial para restaurar la confianza de los ciudadanos. Esto implica también abogar por una planificación urbana más cuidadosa y regulada, que evite la proliferación de negocios que no contribuyan positivamente al entorno en que operan.