PUNTA CANA. Segundos que se vuelven eternos. Minutos que parecen días. Horas que se alargan hasta semanas, meses y años. Para los familiares de personas desaparecidas, cada instante es una mezcla de esperanza y terror.

Esperan noticias que nunca llegan, que podrían aliviar el corazón, pero muchas veces solo sumergen a los seres queridos en un océano de dolor, incertidumbre y desesperación.

A veces, la espera termina en un hallazgo devastador como se expondrá más adelante: historias de hijos que se encontraron ya no vivos, de restos humanos que confirman lo peor. Cada caso es un testimonio de angustia infinita, de familias atrapadas entre la fe y la desesperanza, indicadores de que el país no está ajeno a esta triste realidad.

Según reportes periodísticos, entre 2017 y 2022, se denunciaron 1,183 desapariciones, de las cuales 443 permanecen sin resolverse, un 37% del total. La falta de un registro centralizado mantiene a estas familias sumidas en la incertidumbre y frustración.

Los expedientes abiertos siguen siendo extensos y dolorosos. A continuación, algunos de los casos que manejan ASODOFAVIDE y familiares siguen reportando.

Ángel Camilo Nieves Puello, desaparecido desde el 3 de diciembre de 2024. La familia de Ángel Camilo vive una pesadilla. A las 4:25 de la madrugada del 3 de diciembre salió de su residencia en el Ensanche Ozama, Santo Domingo Este, en un carro marca Hyundai Sonata gris. Desde entonces nada se sabe de él.

De acuerdo con la Dirección General de Investigaciones Criminales (DICRIM), el rastro de Ángel se perdió en la avenida España, cerca del Acuario, camino a Las Américas, según registros de las cámaras del 9-1-1. Sin embargo, hay versiones contradictorias sobre su ubicación posterior, con testimonios que lo ubican en Los Praditos, con la avenida Charles Summer, sin confirmar certeza alguna.

Alcibíades Portes, el 28 de junio de 2023, familiares de don Alcibíades reportaron que Alcibíades Portes, afectado con un poder amoroso y abuelo de 81 años con Alzheimer, que residía en Buenos Aires de Herrera, con una complexión delgada, salió de su residencia sin rumbo.
A pesar de la denuncia presentada en el destacamento policial de Herrera, las investigaciones aún no arrojan resultados. Han sido múltiples los llamados de los parientes a las autoridades para que refuercen las indagatorias, sin éxito. Su hija Liza Portes clama porque “aparezcan vivos o muertos, pero que se sepa dónde están”.
Erick Cordero Guzmán, de 24 años, estudiante de comunicación y empleado en un centro fotográfico en Santo Domingo, salió el 17 de agosto de 2021 de su residencia en Buenos Aires de Herrera, con destino a la universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Nunca llegó a su destino.
Según relatos de su madre, Pilar Encarnación, Erick salió con su laptop plateada, vestía un pantalón jean azul y tenis blancos. Desde entonces, su familia, junto a su hermana Luisa Guzmán, comenzó a divulgar la desaparición en todos los medios, pero los años pasan sin alcanzar respuestas.
Yesenia Scarlin Justina Butén, de 28 años, se mudó desde Santo Domingo Oeste a San Cristóbal, junto a su hija de 5 años. Desapareció el 15 de mayo de 2023. Todo marchaba con normalidad hasta que desapareció en 2029.
Su caso es sombrío y confuso: nació sana, nadie la vio, ni ha vuelto a ser vista. La familia pide difusión del caso para poder encontrarla sana y salva.
UN HALLAZGO DESASTROSO
El 25 de julio de 2022, desapareció Resby Romero Díaz, de 39 años, que se desempeñaba como conductor de camiones. Salió de su residencia para cumplir un compromiso laboral y, desde ese momento, su familia emprendió una búsqueda incesante, marcada por la incertidumbre e escasa respuesta institucional de las autoridades del caso.
“A mi hijo le hicieron una llamada para que buscara de Hato Mayor a San Pedro, luego en Las Matas de Farfán. Pasó la noche del sábado en casa de un amigo, compartiendo con él, y a las 3 de la mañana se fue para el viaje”, relató Austria Díaz, madre de Resby, al periódico El Tiempo.
Según explicó, las cámaras de seguridad registraron que el camión donde se transportaba viajaba hacia Higüey hasta el elevado de la avenida Ecológica en Mina. Sin embargo, se montó otra persona en el vehículo, pero se desconoce dónde.
“Donde se detuvo el camión, los cristales estaban dañados, y otra persona fue la que se desplazaba con el vehículo, no nos explicamos cómo entraron al vehículo sin abrir los vidrios, ya que estaban cerrados. Él no se detuvo en San Pedro ni en El Seibo”, dijo.
Según dijeron, las cámaras captaron el recorrido de San Pedro con destino hacia la provincia de San Francisco de Macorís.
Posteriormente, fue encontrado el vehículo abandonado en Los Alcarrizos, Santo Domingo, pero hasta la fecha, se desconoce el paradero de Romero Díaz.
TRAUMAS PSICOLÓGICOS
Lisandra Javier, psicóloga clínica con maestría y especialidad en intervención en duelo, explica que la incertidumbre de no saber el destino de un ser querido se convierte en un “duelo congelado”, una experiencia de ansiedad emocional sin un proceso de cierre.
“El saber si la persona desaparecida está viva, si su sufrimiento está presente o no, resulta insoportable. Es una situación que destruye psicológicamente a las familias”, puntualizó.
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