LA ROMANA. La lluvia es considerada una bendición, pero para los residentes de la calle Gaspar Polanco, en el sector San Carlos de La Romana, el agua se convierte en una odisea para entrar o salir de sus casas, ya que se acumula frente a ellas durante varios días. Jacqueline Severino es una de las más de cinco familias afectadas directamente por la acumulación de agua frente a sus hogares durante varios meses. Severino afirma que, para paliar la situación, los residentes han tenido que construir muros y rampas para evitar que el agua penetre en sus casas.
Precisa que en su caso el agua entra a la galería y marquesina, y cuando llueve fuerte y prolongado, llega hasta la sala y otras partes de la vivienda. Señala que han hecho todos los esfuerzos posibles para que la problemática sea resuelta, pero aún no reciben solución.
Severino añadió que la semana pasada los comunitarios afectados se mostraron esperanzados por la llegada de un camión perforador, pero comenzó a llover y los trabajos fueron suspendidos sin que se resolviera nada, y desde entonces no han regresado.
MÁS DE 20 AÑOS EN ESPERA
Una situación aún peor enfrenta los residentes de la calle D, casi esquina calle 4ta, en el sector Pica Piedras del municipio de Villa Hermosa, quienes llevan más de 20 años padeciendo la acumulación de aguas pluviales frente a sus hogares. Claudina Díaz explica que los residentes se sienten presos dentro de sus viviendas cuando llueve, porque no pueden entrar ni salir sin mojarse. Afirma que han pasado varios alcaldes sin que ninguno haya solucionado el problema. Aunque los afectados han levantado paredes, pisos de marquesinas y galerías, el agua contaminada sigue entrando a las casas.
Otro inconveniente es que el agua estancada dura varios días, por lo que los mismos vecinos deben drenar los filtrantes tapados. Díaz agregó que, una vez que el agua se drena, queda lodazal que al secarse se convierte en polvo, afectando la salud de las personas y el interior de las viviendas, especialmente cuando los vehículos pasan por el lugar.
SALUD
La acumulación de aguas pluviales en calles y barrios genera un riesgo significativo para la salud de los residentes, al convertirse en un caldo de cultivo para insectos, bacterias y virus. Entre las enfermedades más frecuentes se encuentran el dengue, chikungunya, zika y otras transmitidas por mosquitos, especialmente el Aedes aegypti, que se reproduce en este tipo de agua.
El contacto con aguas contaminadas también puede provocar diarrea, gastroenteritis, hepatitis A, cólera y salmonelosis, mientras que la exposición prolongada favorece infecciones de piel como dermatitis, pie de atleta y otitis. Además, la humedad y el moho derivados de inundaciones aumentan el riesgo de problemas respiratorios, como asma y alergias, y existe peligro de leptospirosis, enfermedad bacteriana grave transmitida por la orina de roedores presente en aguas estancadas.
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