- Publicidad -

Tras la tormenta, la acción no puede esperar

Por Redacción El Tiempo

La tormenta tropical Melissa dejó tras de sí un panorama que no puede ser ignorado. Calles cubiertas de lodo, viviendas dañadas y familias que hoy miran al cielo esperando la mano amiga del Estado.

Esa ayuda que en ocasiones se anuncia con rapidez, pero que suele llegar con lentitud. La respuesta gubernamental debe ser inmediata, organizada y humana. No basta con las visitas simbólicas a zonas devastadas ni con promesas de reconstrucción.

Las familias que perdieron lo poco que tenían necesitan alimentos, colchones, medicamentos y, sobre todo, acompañamiento real. La gestión de una tormenta no se mide solo por cómo se enfrenta sus secuelas, sino por la prontitud con que se tiende la mano cuando las inundaciones bajan.

Sin embargo, el desafío no termina en la asistencia. Tras las lluvias, llegan las enfermedades. Los charcos, los residuos y el agua contaminada son terreno fértil para el dengue, la leptospirosis y las infecciones intestinales.

Por eso, el Ministerio de Salud tiene razón al recordar que la prevención también es una forma de reconstrucción. Cada hogar puede contribuir: hervir el agua, proteger los alimentos, mantener la limpieza y no confiarse ante los primeros rayos de sol.

Pero el esfuerzo ciudadano necesita respaldo institucional, como brigadas de saneamiento, fumigación, recolección de desechos y vigilancia epidemiológica.

En caso de las autoridades no asumir una actitud proactiva, la verdadera tormenta sería la indiferencia. Esperamos que esta vez la ayuda no se demore, y que el país no repita el mismo ciclo de olvido tras cada fenómeno atmosférico.

Loading

Descubre más desde eltiempo

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo