miércoles, julio 17, 2024
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Violencia de género e intrafamiliar: una situación desbordada

Hamlet Melo.

Hoy en Minutos

Hamlet Melo/
melohamlet@gmail.com

Cada día en el mundo 137 mujeres son asesinadas por un miembro de su familia y dos de cada tres de esos asesinatos son cometidos por parejas o familiares, según el â??Estudio global sobre homicidiosâ? realizado en 2018 por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que se califica a América Latina como la segunda región del mundo más letal para las mujeres después de África.

 

En ese mismo reporte se detalla que de los 25 países con el mayor número de actos extremos de violencia contra las mujeres, 14 están en América Latina (AL); y los países de esta región con mayor tasa de feminicidios por cada 100.000 mujeres son: El Salvador (6.8), Honduras (5.1), Bolivia (2.3), Guatemala (2.0) y República Dominicana (1.9). Es muy penoso ver nuestra nación colocada en el top 5 de AL en feminicidios.

Esto, sin calcular todo el daño moral y psicológico que deja en el seno familiar estos hechos horrendos. Otro aspecto a valorar, es que antes de ejecutar la máxima expresión de violencia contra la mujer (feminicidio), previamente en la mayoría de los casos, el hombre ha agredido psicológica, verbal y sexualmente a las víctimas. La Procuraduría General de la Republica lleva a cabo desde hace más tres años el Plan Nacional Contra la Violencia de Género, que contiene 22 acciones de prevención y combate a estas agresiones.

¿Pero han sido suficientes? No. La misma Procuraduría debe aplicar el criterio que lleva por nombre sus unidades de â??violencia de géneroâ?, esta última palabra, incluye hombre y mujer, por consiguiente, esa institución está llamada a tener un equilibrio y apegarse a la justicia y la verdad, para que su actuación no sea un detonante en estos casos. Estamos hablando de un problema que debe abordarse de forma integral. Desde el seno del hogar, las escuelas, las clínicas, los hospitales, etc.

Históricamente la inversión en salud mental de parte de las autoridades ha sido pírrica, pero pagamos esa cantidad quizás triplicada, cada vez que ocurren esas lamentables situaciones. Sin contar los daños psicológicos que ha causado la pandemia del covid- 19, y el hecho de la gente estar encerrada y privada de la libre circulación, los problemas de salud mental de nuestro pueblo siguen sin tener dolientes, mientras a diario caen abatidos hombres y mujeres que bien pudieron haberse recuperado si tuviésemos una verdadera política de salud mental.