Las 4 estaciones climatológicas, en la vida de los seres humanos

0
393

Cuando nacemos somos motivo de alegría para nuestros padres y allegados. Crecemos en todo el sentido de la palabra, es como cuando de un árbol emerge una bella flor y un suculento fruto, la temperatura ambiental es agradable y placentera, esa sensación son los diferentes momentos de satisfacción por los logros obtenidos.  Aprendemos a caminar, a hablar, a leer, a escribir, socializar; todo parece un sueño, esa es la primavera.

En la ruta del diario vivir todo no es color de rosas, se desintegra la familia por múltiples causas, desertamos de los estudios, cambia nuestra estabilidad emocional, o sea ocurren una serie de hechos donde la sensación de socialización se siente hostil; como si fuera un cambio de sensación en el medio ambiente, ese es el verano

Al continuar la navegación en el plan de vida trazado, fracasan algunos planes, otras vertientes se estancan, el clima de interacción no es definido, como cuando se secan las hojas de los árboles, los ríos disminuyen su caudal, estamos en el otoño.

Luego se presenta una etapa de mucho esfuerzo para lograr objetivos con dificultades mayúsculas, para llegar a la cima de la montaña como si fuera un descenso brusco en el termómetro del deseo de lograr metas, ese es el invierno.

Durante nuestro paso por la vida debemos de tener una razón y motivo para lograr nuestros proyectos, al igual que nos oferta la primavera. Actuar de manera equilibrada en cada situación, que se nos presente para disminuir la intensidad de los cambios en nuestra trayectoria, como cuando la naturaleza agrede los ríos disminuyendo su cauce, cambia el verdor de las hojas de las arboles cómo es el verano. 

Es obligatorio mantener un método de vida, para cuando merman nuestras facultades de manera pasajera, por hostilidad  del medio, cómo es el otoño, los seres vivientes deben tener una respuesta a esa situación y salir hacia adelante.

Al transcurrir el tiempo llegan épocas donde cada actividad descienden a 0 o por debajo del mismo en el termómetro de la vida, es ahí donde debemos aplicar y poner en acción todos nuestros conocimientos que hemos aprendido; estamos en el invierno.

Solo manteniendo un equilibrio entre: cuerpo, alma y espíritu, los cambios climáticos de la vida pasan desapercibidos.