Cada 11 de julio se conmemora el Día Mundial de la Población, una efeméride establecida en 1989 por el Consejo de Administración del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) con el objetivo de crear conciencia sobre los principales retos que enfrenta la población mundial, especialmente en materia de crecimiento, desarrollo y bienestar.
Aunque algunos expertos advierten sobre un posible «colapso demográfico» debido a la disminución de las tasas de fertilidad, el más reciente informe del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) señala que el verdadero desafío no es la despoblación, sino las dificultades que enfrentan los jóvenes para formar las familias que desean.
Según el organismo, la mayoría de las personas quiere tener hijos y muchas desearían tener más de los que finalmente pueden, debido a obstáculos económicos, sociales y de acceso a oportunidades.
Bajo el lema «Empoderar a la juventud para que puedan formar las familias que desean en un mundo justo y lleno de esperanza», esta conmemoración destaca la importancia de garantizar que los jóvenes cuenten con los derechos, recursos y condiciones necesarias para decidir libremente sobre su futuro y su proyecto de vida.
La fecha tiene su origen en el 11 de julio de 1987, cuando la población mundial alcanzó los cinco mil millones de habitantes.
Además, retoma el principio proclamado por líderes mundiales en 1968 de que todas las personas tienen el derecho fundamental de decidir de manera libre y responsable el número y el espaciamiento de sus hijos.
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