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Cáncer, mitos y prevención, lo que debes saber para no caer en falsas creencias

Por Altagracia Santana

HIGÜEY. El cáncer es una enfermedad que despierta temor, preocupación y muchas interrogantes.

A su alrededor circulan creencias populares sobre sus causas y las formas de prevenirlo, algunas de las cuales pueden generar alarma o llevar a las personas a tomar decisiones sin orientación médica.

Una de las dudas más comunes es si consumir alimentos recalentados puede provocar cáncer.

Aunque esta afirmación suele compartirse como una advertencia, es importante conocer qué dicen los especialistas para distinguir entre los riesgos reales y los mitos que se transmiten de generación en generación.

La doctora Marely Pérez Inirio, oncóloga clínica, explicó los principales factores asociados al desarrollo de esta enfermedad y ofreció recomendaciones para cuidar la salud.

Pérez Inirio aclaró que no existe evidencia científica sólida de que recalentar los alimentos cause cáncer por sí solo y que el uso correcto del microondas no los vuelve radiactivos. Recomendó prestar atención a su manipulación, conservación y preparación, utilizar recipientes aptos para microondas y evitar mecer o calentar alimentos en plásticos no diseñados para ese fin.

También aconsejó limitar el consumo habitual de alimentos muy quemados o carbonizados, ya que cocinar a altas temperaturas puede generar sustancias potencialmente cancerígenas, especialmente cuando se quema la carne. No obstante, recordó que el riesgo de desarrollar cáncer es multifactorial y no depende de un solo alimento o práctica.

FACTORES
La oncóloga indicó que entre los principales factores de riesgo se encuentran el consumo de tabaco y alcohol, el sobrepeso y la obesidad, el sedentarismo, una alimentación poco saludable y la exposición excesiva a la radiación ultravioleta, así como a determinados agentes ambientales y ocupacionales.

También mencionó algunas infecciones relacionadas con el desarrollo de ciertos tipos de cáncer, como el virus del papiloma humano (VPH), asociado al cáncer de cuello uterino, y los virus de las hepatitis B y C, vinculados al cáncer de hígado.
La edad y los antecedentes familiares también son relevantes.

Sin embargo, tener un familiar que haya padecido cáncer no significa, necesariamente, que una persona desarrollará la enfermedad, aunque puede ser motivo para evaluar su riesgo individual.

MITOS
Uno de los mitos más frecuentes, según la especialista, es creer que el cáncer siempre significa muerte. Explicó que, actualmente, muchos tipos de cáncer pueden curarse, especialmente cuando se diagnostican en etapas tempranas y se recibe el tratamiento adecuado.

También desmintió que la enfermedad sea contagiosa y aclaró que no se transmite por abrazar, mecer, compartir alimentos o convivir con una persona diagnosticada.

Aunque algunas infecciones pueden transmitirse y aumentar el riesgo de ciertos cánceres, Pérez Inirio aclaró que el cáncer en sí no es contagioso.

También desmintió creencias como que el microondas produce cáncer, que el azúcar alimenta exclusivamente las células cancerosas o que todos los productos naturales son seguros.

Agregó que ser joven, llevar una vida saludable o no tener antecedentes familiares no elimina por completo el riesgo.

La oncóloga destacó que la prevención incluye evitar el tabaco, reducir o eliminar el consumo de alcohol, mantener un peso saludable, realizar actividad física y seguir una alimentación variada, rica en frutas, vegetales y legumbres.

Recomendó, además, protegerse del sol, mantener al día las vacunas contra el VPH y la hepatitis B cuando estén indicadas, reducir la exposición laboral a sustancias cancerígenas y realizarse chequeos médicos según la edad y los factores de riesgo.

Precisó que ningún hábito garantiza que una persona no desarrollará cáncer, pero las medidas preventivas pueden reducir determinados riesgos.

Asimismo, recomendó prestar atención a cambios persistentes o inexplicables, como bultos nuevos, alteraciones en las mamas, sangrado inexplicable, pérdida involuntaria de peso, tos persistente, ronquera o dificultad para tragar, y buscar evaluación médica.

También mencionó los cambios persistentes en los hábitos intestinales, las lesiones en la piel que modifican su tamaño, forma o color, las heridas que no cicatrizan y el dolor sin causa aparente.
Aclaró que estos síntomas no necesariamente indican cáncer, pues también pueden deberse a enfermedades benignas.

Recomendó buscar atención médica y evitar la automedicación o esperar a que las manifestaciones se intensifiquen.

Sobre las pruebas de detección, Pérez Inirio explicó que deben individualizarse según la edad, los antecedentes familiares, los factores de riesgo y el estado de salud.

Citó la mamografía, las pruebas del VPH, la citología y el cribado del cáncer colorrectal. Agregó que las personas con antecedentes familiares importantes o predisposición hereditaria podrían necesitar evaluaciones más tempranas o seguimiento especial.

Finalmente, subrayó que los estudios deben seleccionarse según la evidencia científica y las recomendaciones médicas, ya que no todas las personas necesitan las mismas pruebas.

REMEDIOS CASEROS
Otro de los aspectos abordados fue el uso de remedios caseros como supuesta alternativa para curar el cáncer.

La oncóloga dijo respetar las creencias y la necesidad de encontrar esperanza ante un diagnóstico, pero insistió en diferenciar las medidas complementarias para aliviar síntomas de las afirmaciones de que un preparado casero puede curar la enfermedad.

Explicó que no existe evidencia científica confiable de que los jugos, las infusiones, las dietas restrictivas o los preparados caseros puedan sustituir los tratamientos oncológicos.

Advirtió que algunos productos naturales pueden interferir con la quimioterapia, la inmunoterapia y otros medicamentos, mientras que retrasar o abandonar un tratamiento eficaz puede permitir que la enfermedad avance.

Como mensaje final, Pérez Inirio afirmó que «la esperanza y la ciencia deben caminar juntas», al señalar que existen tratamientos capaces de curar determinados cánceres, controlar otros y mejorar la calidad de vida de los pacientes. Insistió en la importancia de recibir una evaluación individualizada, información honesta y tratamiento oportuno basado en evidencia científica.

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