Punta Cana. Lo que parece un objeto sencillo requiere un enorme proceso industrial. Todo comienza con la madera, que es cortada y preparada con gran precisión. Luego, las máquinas crean los espacios donde serán colocadas las minas de colores.
Las minas se fabrican mezclando pigmentos, ceras y otros materiales hasta conseguir los tonos deseados. Después, son colocadas dentro de la madera.
A partir de ahí, las máquinas hacen prácticamente todo: cortan, ensamblan, pintan, afilan y revisan los lápices a gran velocidad.
Lo más impresionante es la escala: algunas fábricas pueden producir cientos de millones de lápices.
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