jueves, mayo 23, 2024
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Pandillas se abren espacio en escuelas de Higüey

Patricia Pérez
pperez@editorabavaro.com

HIGÜEY. El registro de los casos de violencia producidos por pandillas en las escuelas de Higüey sigue creciendo. Dentro de los centros educativos con mayor concentración de violencia y que los estudiantes son interceptados por pandillas de los sectores circundantes están: Mamá Tingó, San Francisco, liceo Gregorio Luperón, Juan Pablo Duarte, liceo Juan Bosch, Cerro Lindo, liceo José Desi y escuela Francisco Salazar (Hermanos Paquito).

Según la encuesta más reciente de Percepción y Victimización de Higüey, provincia La Altagracia, se determinó que las pandillas ocupan el segundo lugar en la amenaza más grande para la seguridad de los ciudadanos.

En distintas demarcaciones de la provincia los índices, según esta encuesta, son los siguientes: en Bávaro con un 18.9%, Verón con un 15.4%, y, en los sectores con más vulnerabilidad son Villa Cerro con un 14.4% y el sector 21 de Enero con un 19.7%

TESTIMONIOS

Según declaraciones dadas a este semanario por uno de los miembros pertenecientes a una pandilla, estas se identifican con tres colores: el azul, amarrillo y rojo. Cada una de estas pertenece a un país distinto, los azules son de Nicaragua, amarillos de México y rojos de Estados Unidos.

Estudiantes pertenecientes a uno de estos centros educativos, señalan que las pandillas suelen utilizar los centros educativos más cercanos para conquistar territorio. Uno de los miembros de las pandillas informó que para formar parte de esa “familia”, como ellos le llaman, les exigen ciertos requisitos. Especificó que los mismos van desde atracar, atacar con machetes a las personas e incluso. Mientras que las mujeres deben sostener relaciones sexuales con todos los miembros de esta pandilla.

Dijo que deciden entrar a esos grupos, porque de esa manera obtienen más seguridad, dinero y en ocasiones por moda. Reveló que las autoridades los apoyan, incluso supliéndoles armas. Cabe destacar que las edades de estos miembros de pandillas oscilan
entre 12 y 18 años.

DISTRITO EDUCATIVO 12-01

Según el director del Distrito Educativo 12-01 de Higüey, Ambiorix Bastardo, en los distintos centros educativos se impartirán charlas con la finalidad de que estos jóvenes eviten entrar en este ciclo social. Todavía no existe ningún cronograma para esta iniciativa.

Bastardo explicó que deben sostener un encuentro con la Dirección Central de Antipandillas (Dicap) de la Policía Nacional, para hacer ese trabajo en conjunto del Ministerio de Educación (Minerd) y la Policía Escolar.

La Policía Escolar está dando seguimiento a los distintos centros educativos de los sectores más vulnerables de Higüey. Están haciendo requisas para identificar cualquier objeto, como, por ejemplo, tijeras, estupefacientes u otro tipo de armas. Estas inspecciones
se hacen en conjunto con los directores de los centros educativos.

Cuando se dan estos actos de vinolencia se enfrentan dos grupos. Específicamente, cuando hay algún problema en el sector con un miembro de una pandilla que causa algún daño a un miembro opuesto. En este grupo entran los jóvenes pertenecientes a una de estas escuelas, los miembros de las pandillas se dirigen al plantel escolar e interceptan a los miembros opuestos. Sin embargo, a pesar de que este medio pudo entrevistar a pandilleros que dieron testimonios que confirman la existencia de pandillas en varias escuelas de Higüey, en el Distrito Escolar 12-01 afirman que no tienen registros de estos grupos en los distintos centros educativos de esa ciudad.

“Estamos trabajando esa parte con la Policía Antipandillas, para identificar, porque a veces se dan situaciones, pero al no tener el conocimiento de cómo operan las pandillas, los nombres o colores que utilizan, en el centro a veces piensan que son conflictos entre compañeros”, según explicó Bastardo.

También dijo que con ese trabajo que se va a realizar junto al Dicap, quieren identificar y prevenir que jóvenes estudiantes de los centros puedan entrar a formar parte de las pandillas.

VIOLENCIA
En el centro educativo Gregorio Luperón, las principales situaciones que enfrentan son ligadas a la violencia. Se dan mayormente con jóvenes que no son pertenecientes a dicho centro y son interceptados por los jóvenes que residen en el sector La Malena, donde se encuentra ubicado el centro educativo.

La escuela antes mencionada cuenta con una matrícula estudiantil de mil 30 estudiantes y las edades de los jóvenes más comunes en que se dan estas problemáticas son de 12 a 15
años. Hace aproximadamente 5 años este centro educativo recibió una charla del Centro Penitenciario y de Rehabilitación de Anamuya. La misma estuvo basada en testimonios de reclusos que eran pertenecientes a pandillas. Hasta la fecha esta charla no se ha repetido.

El centro educativo fue añadido a un cronograma para las charlas de DIPAP, pero aún no tiene una fecha estimada para darse. La orientadora de la institución educativa, Marlín Santana, dijo que estas charlas, el centro educativo las necesita con urgencia.

La profesional también dijo que, para combatir la violencia, el centro educativo está utilizando el manual. Una cultura de paz, donde se trabajan temas de resolución de conflictos y protocolos que deben seguir en caso de sentirse vulnerables o amenazados para intervenir de manera segura.

Explicó que la principal causa de que estos jóvenes entren al mundo de las pandillas es por la falta de afecto en sus hogares, por ende, buscan llenar ese vacío induciendo en este
mundo.

Hasta la presente fecha el consejo de padres, madres y tutores de este centro educativo no han debatido sobre este tema en sus reuniones, según explicó la orientadora.

ÁMBITO PSICOLÓGICO

Según la psicóloga educativa, Paloma Jonhson, en todos los centros educativos del sector público y privado, incluyendo todos los niveles, se debe crear un programa de intervención para disminuir las incidencias de las pandillas en la adolescencia.

Dijo que se deben tomar en cuenta algunos puntos, tales como la prevención continua, mediante charlas educativas de organización especializada, que asistan al centro a concientizar sobre el tema, tanto a los maestros, al personal administrativo y a los estudiantes.

También, concientización contra el bullying para disminuir el hecho de que los estudiantes que sean víctima del mismo decidan ir a las pandillas como medida de defensa. Dar orientaciones a los estudiantes sobre las consecuencias futuras de pertenecer a una pandilla.

Otro de los puntos a tomar en cuenta, según la psicóloga educativa, es involucrar a los padres en todas las actividades de prevención del tema y realizar talleres familiares, donde el enfoque sea ayudar a los tutores a demostrar afecto y compresión, donde siempre estén involucrados de forma positiva en el mundo de sus hijos y saber qué hacer si su hijo llegara a pertenecer a una pandilla.