lunes, mayo 20, 2024
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Celtics asaltan la victoria de la NBA con diferencia de 15 puntos frente a los Warriors

Boston Celtics ofrecieron en el primer partido de la final de la NBA una lección de confianza en sí mismos que daría para un libro de autoayuda. Sin duda, un éxito de ventas. Varias veces dieron por muertas sus aspiraciones de derrotar a domicilio a los Golden State Warriors.

Y varias veces encontraron el modo de levantarse de la lona. El marcador acabó este jueves con un 120-108 que se queda corto para explicar los vaivenes de un partido frenético, en el que el equipo de San Francisco llegó a ganar de 15 puntos y que acabó con la primera derrota en casa de los Warriors desde el final de la temporada regular, tras una espléndida lluvia de triples de los visitantes durante último cuarto.

eso que la casa contaba como una mansión a estrenar: era la primera vez que el equipo de San Francisco jugaba una final en el Chase Center, un estadio diseñado a la última e inaugurado en 2019, justo a tiempo de que, ay, llegara la pandemia y mandara parar.

El partido empezó con la estrella de los Warriors, Stephen Curry, haciendo lo que mejor sabe: jugar con su protector bucal y con la temible defensa de los Boston Celtics. Daba vueltas y vueltas con los dientes al trozo de plástico como merodeaba en torno al área enemiga buscando los mejores lugares para lanzar sus bombas de precisión como un general que gana las batallas desde la comodidad de la retaguardia. Marcó 21 puntos en el primer cuarto y batió la primera marca de esta final de la NBA, al convertirse en el único jugador de la historia que anota seis triples en esos 12 inaugurales minutos.

último cuarto asistió al regreso del conjunto de Boston a la vida, que lo estrenó con un parcial de 9-0. En un abrir y cerrar de ojos, el marcador estuvo de nuevo igualado. Y ahí se desplegó en todo su esplendor la lección del joven equipo entrenado por Ime Udoka en el arte de resurgir de las ruinas. En esos minutos, la tormenta de triples cambió su rumbo para descender sobre el área de los Warriors. En los primeros compases, marcaron nada menos que 7 de 7. Los máximos anotadores de ese lado acabaron siendo: Al Horford (26 puntos), Jaylen Brown (24) y Derrick White (21).

La final, al mejor de siete partidos, continuará el domingo, de nuevo en San Francisco. Los Celtics buscan romper el insidioso empate a 17 títulos de la NBA con su eterno rival, Los Ángeles Lakers. También están ansiosos por sacudirse el sambenito del equipo que vive de las glorias pasadas: solo han ganado un campeonato desde 1986. Fue, precisamente contra los Lakers, en 2008.

Los Warriors, que llegan más descansados, después de ventilarse a sus rivales previos (Dallas Mavericks) antes de la cuenta, han jugado, por su parte, seis de las últimas ocho finales. Y esta la encaran con cierto aire a último hurra: por algo han ganado cuatro de sus seis anillos desde 2015. Si esta vez logran la gloria desharán su propio empate a títulos con los Chicago Bulls.

ElPais