domingo, junio 16, 2024
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Al menos seis de cada siete personas en el mundo sienten inseguridad a pesar del avance en materia de desarrollo

VERÓN (DPA). El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) ha alertado este martes de que existe una creciente de inseguridad entre la población a nivel mundial, lo que supone que al menos seis de cada siete personas se sienten inseguras a pesar de los avances registrados en materia de desarrollo.

En el informe ‘Las nuevas amenazas para la seguridad humana en el Antropoceno’, el PNUD aporta nuevos datos y análisis que muestran que, a pesar del progreso, la sensación de seguridad se encuentra por debajo del mínimo en casi todos los países, incluso con aquellos que presentan elevados niveles de educación, riqueza y asistencia médica.

Tal y como refleja el documento, la población de países desarrollados también presentan un mayor grado de casos de ansiedad que hace diez años, por lo que el PNUD ha hecho un llamamiento a reforzar la solidaridad internacional y poner en marcha medidas que permitan a las poblaciones vivir sin miedo y con dignidad.

«A pesar de que el mundo disfruta de una riqueza sin precedentes, la mayoría de las personas sienten preocupación por el futuro, sentimientos que probablemente se han visto exacerbados por la pandemia», ha señalado el administrador del PNUD, Achim Steiner, que ha indicado que en «nuestro afán desenfrenado por el crecimiento económico seguimos destruyendo nuestro entorno natural mientras aumentan las desigualdades, tanto dentro de los países como entre ellos».

Así, ha matizado que «es hora de prestar atención a las señales que emiten las sociedades que sufren un estrés inmenso y redefinir el verdadero significado de progreso. Necesitamos un modelo de desarrollo adecuado para este objetivo que esté construido alrededor de la protección y la restauración de nuestro planeta, y que ofrezca nuevas oportunidades sostenibles para todos», ha aseverado.

Steiner ha hecho hincapié en que «nunca ha sido más evidente el imperativo de actuar sin demora» dado que los datos «muestran un descenso en la esperanza de vida a nivel mundial por segundo año consecutivo, en parte debido a la pandemia y al empeoramiento de todos los parámetros de medición del desarrollo humano».

El PNUD ha señalado que el cambio climático podría convertirse en unas de las «principales causas de mortalidad en el mundo» aún con una reducción de las emisiones. Según sus propias estimaciones, el aumento de las temperaturas podrían provocar la muerte de 40 millones de personas de cara a finales de siglo.

Los autores del informe han señalado que la lucha contra estas amenazas exigirá que los responsables políticos «las aborden de forma conjunta teniendo en cuenta, además, los principios de protección, empoderamiento y solidaridad de manera que se creen sinergias y no contradicciones entre la seguridad de las personas, la salud del planeta, y el desarrollo humano.

SOLIDARIDAD GLOBAL

«Uno de los aspectos fundamentales de acción práctica destacados en el informe apunta a fortalecer un sentido de solidaridad global a partir de la idea de seguridad común. Esta idea asume la noción de que la seguridad de una comunidad depende de la seguridad de las comunidades adyacentes», ha aseverado la secretaria general adjunta de Naciones Unidas y directora de la oficina de crisis del PNUD, Asako Okai.

En este sentido, ha utilizado de ejemplo la pandemia de coronavirus y ha recordado que «los países se ven en gran medida incapaces de prevenir la propagación transfronteriza de las nuevas variantes».

El informe señala, asimismo, la estrecha relación existente entre la pérdida de confianza y los sentimientos de inseguridad. Las personas con una mayor sensación de inseguridad humana tienen tres veces menos probabilidades de confiar en los demás. A esto se suma la presencia de conflictos, que afectan a 1.200 millones de personas en todo el mundo.

En 2021, a pesar de alcanzarse el PIB más alto de la Historia, la esperanza de vida a nivel mundial se redujo por segundo año consecutivo, con un descenso promedio de 1,5 años si se compara con la tendencia anterior a la pandemia.