Pedro Guillermo fue un destacado militar, comerciante y político dominicano del siglo XIX. Participó activamente en las principales gestas patrióticas del país: la Independencia Nacional y la Restauración, llegando a ejercer de manera provisional la Presidencia de la República en 1865.
Nació en el sector Media Chiva, en Hato Mayor del Rey, el 29 de junio de 1814. Fue hijo de José Guillermo, comerciante originario de La Vega, y de Francisca Guerrero, venezolana oriunda de Barcelona. Desde joven se dedicó a la ganadería y a la explotación de madera en la región oriental, particularmente en la zona de Joyero (actual Miches).
El 20 de noviembre de 1843 contrajo matrimonio con Rosalía Bastardo. Tuvieron tres hijos, aunque solo uno sobrevivió: Cesáreo Guillermo Bastardo, quien años más tarde también ocuparía la Presidencia de la República. Sus dos hijas fallecieron en la infancia, una de ellas a causa de un aborto espontáneo.
Su vida militar comenzó tempranamente, y durante la Guerra de Independencia se unió al ejército patriota. Participó con valentía en las principales batallas del conflicto: Azua (1844), La Estrelleta (1845), El Número (1849) y Las Carreras (1849), todas bajo el mando del general Pedro Santana, consolidando su reputación como combatiente tenaz.
Durante la Anexión a España, proclamada por Santana en 1861, Guillermo fue uno de los primeros en rebelarse. El 2 de octubre de 1863 encabezó un levantamiento en Hato Mayor del Rey, sumándose a la causa restauradora. Fue reconocido como uno de los guerrilleros más decididos del Este, participando en combates como la Batalla de Mata Palacio y la Batalla de la Plaza.
Fue nombrado jefe de operaciones del cantón de Yerba Buena, desde donde hostigaba a las fuerzas españolas. Su lucha fue incluso dolorosa a nivel personal: en uno de los enfrentamientos, su propio hijo Cesáreo, entonces al servicio del ejército español, fue capturado y hecho prisionero.
En 1865, luego del retiro de las tropas españolas, Pedro Guillermo se sublevó nuevamente, esta vez para asegurar el regreso al poder del general Buenaventura Báez. Desde Higüey, marchó con su ejército hacia Santo Domingo, ganándose el respaldo de toda la región oriental sin necesidad de combates.
Entró en la capital el 8 de noviembre de 1865, casi al mismo tiempo que lo hacía José María Cabral por el sur. Pedro Guillermo logró imponerse como figura de autoridad y fue nombrado Encargado del Poder Ejecutivo el 15 de noviembre de ese año, con el compromiso de entregar el gobierno a Báez.
Durante su breve gestión, organizó el Estado para recibir al nuevo presidente, impuso el orden en medio de tensiones y formó un consejo de ministros en el que figuró Manuel Rodríguez Objío como secretario de Relaciones Exteriores. El 8 de diciembre entregó pacíficamente el poder a Buenaventura Báez.
Tras su salida del gobierno, se retiró a su hacienda en Hato Mayor, donde volvió a sus actividades agropecuarias. Sin embargo, al poco tiempo se alzó en armas nuevamente, esta vez en 1866, oponiéndose al presidente José María Cabral. Intentó sin éxito obtener asilo en el Consulado de Francia.
Fue traicionado por Francisco Suero, quien conocía su escondite y lo atacó mientras dormía. Gravemente herido, fue capturado por tropas del gobierno y trasladado a El Seibo. Allí, un consejo de guerra presidido por Manuel Rodríguez Objío lo sentenció a muerte junto a dos de sus oficiales.
El 18 de febrero de 1867, Pedro Guillermo fue fusilado en el cementerio de El Seibo. Afrontó la muerte con serenidad. Su cuerpo fue enterrado sin ataúd, y su ejecución marcó su nombre como el segundo exmandatario dominicano en ser fusilado, después de José Antonio Salcedo en 1864.
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