- Publicidad -

Trece años del 4% -trece años perdidos

Por Paul Beswick

Según lo publicado en un medio nacional, solo 9 % de los estudiantes dominicanos alcanza el nivel básico en matemáticas. Nueve de cada diez no llegan al mínimo. Léalo despacio, porque el país lleva años leyéndolo de corrido. PISA 2025 no deja espacio para el maquillaje: 361 puntos en ciencias, 346 en lectura y 339 en matemáticas, entre 115 y 124 puntos por debajo del promedio de la OCDE. Y frente a 2022 no hay salto alguno. Las cifras son prácticamente las mismas de entonces, cuando fueron 360, 351 y 339.

En lectura retrocedimos. Mientras tanto, la factura no deja de crecer. Desde 2013 la educación recibe el 4 % del PIB, y para 2026 el Minerd tiene asignados RD$332,030 millones, solo superado por el servicio de la deuda. Trece años de dinero, a manos llenas, sin resultados que lo justifiquen. Cerca del 56 % de ese presupuesto se va en remuneraciones. Pagamos nómina y lo llamamos calidad.

El Gobierno de turno, siguiendo modelos anteriores, responde con una medalla de consolación tratando de suavizar el impacto: el puntaje promedio habría subido de 336 a 361 desde 2018. Comparar con el peor año para presumir de avance es medir la estatura contra el suelo. La brecha con el mundo desarrollado sigue siendo un abismo, y la defensa oficial, de cada resultado, es ya un género literario y así ha sido «la canción» gubernamental desde que se logró el 4%. Seamos claros sobre quién carga con la factura. El hijo de los padres que pueden esquivar el desastre con colegio privado y tutores.

El hijo del barrio recibe un diploma que certifica asistencia, no conocimiento. Eso no es una falla del sistema: es una estafa social con sello oficial. Basta de excusas. Lo que corresponde, sin anestesia: Evaluar a todo docente y atar incentivos al aprendizaje. Quien no enseña no puede ser intocable.

Publicar los resultados de cada escuela, para que los padres exijan con datos y no con fe. Auditar el gasto por resultado, no por ejecución. Ejecutar presupuesto no es educar. Poner a las empresas a diseñar con los institutos técnicos la formación que el empleo exige. Un país que gasta sin medir resultados no invierte: dilapida.

Seguiremos graduando esperanzas sin contenido hasta que alguien en el poder acepte que el 4 % era el comienzo de la exigencia, nunca la meta. El país tiene la esperanza de que la relativamente nueva gestión ministerial del Minerd siente las bases para una verdadera transformación del sistema educativo nacional.

Loading

Descubre más desde eltiempo

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo