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Higüey: El drama de la salud mental

Por Paul Beswick

#Higuey

En el municipio de Higüey se ha vuelto cada vez más preocupante la cantidad de personas con trastornos mentales que deambulan por calles, parques, mercados y sectores de la comunidad; muchas veces en total estado de abandono.

Más allá de la tristeza que esta realidad provoca, estamos frente a un problema de salud pública, seguridad ciudadana y dignidad humana que exige una respuesta unificada y urgente. No podemos ver como algo normal que hombres y mujeres con enfermedades mentales severas vivan a la buena de Dios, sin medicamentos, sin supervisión médica y, en algunos casos, con episodios de agresividad que representan peligro para ellos mismos y para la sociedad.

La indiferencia familiar e institucional solo agrava una crisis que ya afecta la convivencia y la tranquilidad de las familias higüeyanas. Aquí las responsabilidades por ley recaen directamente en el Ministerio de Salud Pública, Servicio Nacional de Salud, Policía Nacional, Sistema 911, Conadis y Supérate con el apoyo social quienes son los responsables de articular una estrategia de intervención inmediata y permanente.

A dichas instituciones hay que sumarle el propio Plan Municipal de Desarrollo de Higüey 2025-2028 que contempla la creación de un centro especializado en atención integral de salud mental, con diagnóstico, tratamiento y rehabilitación psicosocial. Incluso desde el Gobierno central ya se ha informado sobre el fortalecimiento de la red de salud mental y el avance del Centro Psicosocial Emaús en Higüey, una señal de que existen bases para responder a esta necesidad.

Mientras tanto, las entidades de servicios públicos anteriormente mencionadas deben tomar las acciones provisionales inaplazables para habilitar en Higüey un centro de acogida e internamiento especializado, con psiquiatras, psicólogos, trabajadores sociales, personal de seguridad entrenado y programas de reinserción familiar y comunitaria.

A esto debe adicionarse una unidad móvil de intervención rápida para atender casos de crisis en las calles y evitar hechos lamentables. Este plan temporal debe implementarse rápidamente, contando con el apoyo de legisladores, ayuntamiento y gobernación provincial, sin dejar de lado el apoyo empresarial. Higüey, sin más demora, requiere una solución humana, seria y responsable de sus autoridades. Ignorar esta realidad hoy, podría costarnos tragedias mañana. ¡Manos a la obra!

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